"Nuestra mayor preocupación y dolor de cabeza ahora es el cultivo a gran escala de narcóticos en un país vecino de Afganistán y su posterior tráfico", dijo el ministro de Asuntos Exteriores talibán, Amir Khan Muttaqi, durante una reunión en Kabul con representantes de Naciones Unidas y diplomáticos extranjeros.
La reunión, celebrada bajo el título "La lucha del Emirato Islámico de Afganistán contra las drogas: hechos y logros", se centró en la campaña antidrogas de los talibanes y en la necesidad de apoyo internacional.
Muttaqi advirtió de que la campaña no podrá tener éxito sin una cooperación más amplia y afirmó que "si la comunidad internacional no presta atención a prevenir esto, la lucha quedará incompleta".
El ministro acusó además a algunas organizaciones internacionales de no evaluar la situación sobre el terreno y de permitir que consideraciones políticas influyan en sus informes.
"El hecho de que algunas organizaciones pertinentes no visiten las zonas ni evalúen los hechos de primera mano suscita preocupación de que la cuestión se esté desviando de una evaluación técnica y profesional hacia consideraciones políticas", afirmó.
Muttaqi agregó que los informes "inexactos o poco profesionales" sobre el control de drogas y la difusión de lo que calificó como narrativas de "grupos maliciosos" supondrían "una grave injusticia" para la campaña talibana.
El ministro aseguró que el Gobierno de facto está dispuesto a facilitar visitas de campo para que organismos internacionales puedan comprobar de primera mano la aplicación de la prohibición del cultivo de amapola y realizar evaluaciones independientes.
La prohibición impuesta por los talibanes en 2022 provocó una fuerte caída del cultivo de amapola y de la producción de opio en Afganistán durante los años siguientes, mientras organismos internacionales han advertido de indicios de desplazamiento de estos cultivos hacia otros países de la región.