"La crisis climática no afecta a todas las personas por igual, y tampoco todos contribuyen de la misma manera a agravarla", apunta Oxfam en su informe 'Desastre, ¿para quién?', que recoge que entre el 1 de enero y el 31 de diciembre del año pasado, los aviones privados que salieron de Colombia realizaron 1.910 trayectos y generaron aproximadamente 11.042 toneladas de CO2.
Estos vuelos acumularon cerca de 6.907 horas en el aire y recorrieron unos 2,5 millones de kilómetros, una distancia equivalente a dar 62 vueltas al mundo.
"Compensar las emisiones de estos vuelos requeriría alrededor de 55.000 árboles", agrega la ONG.
En paralelo, unas 10,6 millones de personas en Colombia, el 20 % de la población, están expuestas a amenazas como inundaciones, sequías agrícolas, olas de calor o ciclones tropicales y presentan una alta vulnerabilidad ante sus efectos, según datos del Banco Mundial analizados por Oxfam.
El informe advierte que las consecuencias del cambio climático afectan especialmente a las poblaciones con menos recursos porque no pueden anticiparse a los riesgos ni recuperarse de sus impactos, una situación agravada por factores como la pobreza, la falta de acceso a servicios básicos y la presencia de grupos armados.
"La crisis climática es una realidad global que, en el caso de Colombia, se ve agravada por los altos niveles de desigualdad, el conflicto armado y el crimen organizado y la fragilidad de la justicia fiscal y climática", afirmó la directora ejecutiva de Oxfam Colombia, Lorena Nieto, citada en el informe.
La organización reclama políticas climáticas que tengan en cuenta las diferencias en la responsabilidad por las emisiones, así como mecanismos de financiación que permitan a las comunidades más vulnerables afrontar los efectos del calentamiento global.