A unos 40 kilómetros del centro de Manhattan, en Spring Valley, la vida transcurre a otro ritmo. Los rascacielos dejan paso a viviendas de una o dos plantas y las carreras de trabajadores con traje y tacones típicas de las empresas financieras son sustituidas por mañanas de recados.
Sin embargo, este territorio, conocido electoralmente como el distrito 17 de Nueva York y tradicionalmente un bastión demócrata, pero que en 2024 eligió a un congresista del partido de Trump, se ha convertido en una de las contiendas que puede resultar decisiva para el control de la Cámara de Representantes el próximo 3 de noviembre.
Así, el republicano Mike Lawler busca la reelección para un tercer mandato consecutivo y para ello deberá imponerse a la demócrata Cait Conley, directora de Contraterrorismo en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y asesora principal de la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras (CISA) durante el Gobierno de Joe Biden.
Aunque los votantes tendrán que elegir entre Lawler y Conley, estos comicios se han convertido en un referéndum sobre la gestión del presidente Donald Trump.
"Queremos que salga Trump porque está todo caro. Nada es bueno", asegura a EFE María, una ecuatoriana de unos 70 años residente en esta localidad que confiesa estar pensando en volver a su país por el alza de los precios.
Como ella, decenas de latinos entran y salen de un supermercado de esta pequeña localidad al sur del valle del río Hudson sin prestar demasiada atención a los comicios ni mostrar interés por hablar con la prensa.
"No me gusta ninguno", grita otro hombre en español mientras se aleja del micrófono.
Por su parte, Santos, una mujer dominicana que acude a hacer la compra, asegura que el presidente Trump "no está centrado en ayudar a las personas, sino en molestar y deportar a la gente por gusto".
Pese a la generalizada sensación de hartazgo en el distrito, donde alrededor del 20 % de la población es de origen latino, las cúpulas nacionales de ambos partidos consideran esta contienda como una de las más importantes de las elecciones.
Las encuestas apuntan a una disputa ajustada. Un sondeo del Emerson College publicado a principios de este mes da el sillón a la demócrata con un 48 % de los votos frente al 46 % para el republicano.
Otra más reciente, de la firma McLaughlin & Associates, cercana al Partido Republicano, coloca a Lawler por delante, con un 50 % de los votos frente a un 47 % de Conley.
Por su parte, el mercado de predicciones Kalshi refleja un 58 % de probabilidades de victoria para Conley y un 42 % para Lawler. La ventaja de la demócrata en esta plataforma, sin embargo, se ha reducido en más de 20 puntos porcentuales desde el verano, cuando sus probabilidades de ganar superaban los dos tercios.
Conscientes de la rivalidad, ambos partidos han apostado con fuerza por esta votación elevando la campaña de Lawler hasta el puesto 18 en la lista de candidatos con mayor recaudación individual a nivel nacional tras superar los 10 millones de dólares.
Ambos candidatos, encuadrados en el ala moderada de sus respectivos partidos, han centrado gran parte de la campaña en vincular a su rival con las figuras que más recelo despiertan entre los votantes de centro: Conley trata de acercar a Lawlwer a Trump, mientras que el republicano busca situar a la demócrata al lado del alcalde de Nueva York, el socialista musulmán Zohran Mamdani, uno de los rostros del sector más progresista.
En este distrito del norte de Nueva York, donde la renta media por hogar es 1,5 veces la del resto del país, los contrincantes buscan captar el voto de centro.
Y uno de los grupos que ambos buscan atraer es la población judía, que representa cerca del 19 % de los residentes del distrito, según un estudio de 2024 encargado por el Jewish Electorate Institute.
Las críticas de Mamdani al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a quien ha calificado de "artífice de un genocidio atroz contra el pueblo palestino", han suscitado el rechazo de algunas organizaciones judías, en un distrito donde ese voto será clave para las aspiraciones de reelección del republicano Lawler.