En una rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros, Bregeon no precisó la fecha del homenaje ni si estará presidido por el presidente Emmanuel Macron, quien pidió este miércoles "unidad y dignidad" durante la cita semanal del Ejecutivo que él preside.
Según la portavoz del Gobierno, Macron expresó hoy su preocupación por la "muy escasa solidaridad" mostrada en las horas posteriores al ataque y por los intentos de instrumentalizar políticamente lo sucedido.
El presidente francés, que se desplazó el mismo viernes al lugar del atentado, insistió en la necesidad de acompañar a las víctimas -hubo cinco heridos- y sus familias y de transmitir tranquilidad a la población.
El anuncio se produce después de que el primer ministro, Sébastien Lecornu, denunciara la víspera ante la Asamblea Nacional los discursos de odio que, según dijo, pueden alentar a otras personas a cometer actos violentos.
"Hay personas que pronuncian discursos y palabras que acaban armando a otros, que son quienes pasan a la acción", advirtió Lecornu, durante una sesión en la que los diputados guardaron un minuto de silencio por las víctimas.
El jefe del Gobierno calificó el ataque de atentado terrorista racista y pidió evitar ambigüedades al describir lo sucedido. Según sostuvo, el uso de un arma de guerra, los 128 cartuchos disparados, la planificación del ataque y el perfil de las víctimas respaldan esa calificación, en línea con los primeros elementos de la investigación de la Fiscalía Antiterrorista.
Sus declaraciones se produjeron en una sesión parlamentaria marcada por los enfrentamientos verbales entre diputados de la extrema derecha y la izquierda, en lo que Lecornu describió como un ambiente político "profundamente nauseabundo" que anticipada, según dijo, la campaña electoral a las elecciones presidenciales de 2027.