Estos son los escenarios que barajan varios analistas israelíes:
Un Ejecutivo que una al Likud con parte del bloque opositor es la opción que permitiría a Netanyahu mantenerse en el cargo. En su discurso de anoche, el primer ministro aseguró que "la mayoría sionista debe unirse".
Según el analista Michael Hauser Tov, del diario Haaretz, Netanyahu afrontará presiones del presidente, Isaac Herzog, y sobre todo de actores internacionales, preocupados por un nuevo Gobierno de derechas, para que incluya al bloque de Eisenkot.
Fuentes políticas citadas por el periódico creen que el presidente estadounidense, Donald Trump, podría intervenir para impulsar esa fórmula.
Sin embargo, los líderes opositores tienen motivos para rechazarla. Eisenkot, que ha basado su campaña como líder del llamado 'bloque del cambio' en llamar a la alternancia, ya formó parte del gabinete de guerra de Netanyahu durante los primeros ocho meses de la ofensiva en Gaza, y lo abandonó acusando al primer ministro de prolongar los combates por motivos políticos.
Además de la confianza de sus votantes, Eisenkot y otros líderes de la oposición temen que intentar formar gobierno con Netanyahu les salga como a Benny Gantz, que en 2020 se unió al bloque del Likud solo para que, más tarde, el actual primer ministro rompiera la coalición.
Según Haaretz, entre la clase política israelí se da por hecho que una repetición electoral es una posibilidad real pese a la participación récord del martes, del 77,7 %, la más alta desde 1999.
Netanyahu podría buscar ese escenario con la idea de que la elevada participación árabe no se repita, ni tampoco la de los israelíes que volaron desde el extranjero para votar, mientras el primer ministro sigue al frente de un Gobierno en funciones.
Para evitar que Netanyahu llegue a esos comicios como primer ministro en funciones, el bloque opositor podría intentar relevarlo a él y al presidente de la Knéset (Parlamento), que controla la agenda de la Cámara, antes de disolverla.
Pero para reunir la mayoría necesaria dependería de los votos de los partidos árabes, algo que Netanyahu "sin duda intentaría explotar", según el periodista Hauser Tov para el mismo diario.
Según los recuentos, con el 84 % de los votos escrutados, al actual primer ministro le faltan siete escaños para la mayoría de 61.
"Las llaves están en manos de Netanyahu", escribe el comentarista Amit Segal en el portal Mako, del Canal 12, que plantea un "dilema infernal" para Avigdor Líberman, Naftali Bénet y Eisenkot: volver a las urnas, unirse a Netanyahu en contra de sus promesas electorales o apoyarse en los partidos árabes.
Según la editora de opinión de Haaretz, Esther Solomon, el primer ministro podría intentar atraer de nuevo a Líberman, antiguo aliado suyo, captar a algunos diputados de Yashar, el partido de Eisenkot, o incluso acercarse al líder de la formación árabe Raam, Mansur Abás, como hizo en el pasado.
Eisenkot se había comprometido a formar un gobierno en minoría, pero los resultados parciales lo complican: con su bloque por detrás del de Netanyahu, necesitaría que la Lista Conjunta se abstuviera y que al menos un diputado de Raam votara a favor, según Haaretz.
Bénet y Líberman ya habían rechazado esa opción, y tanto la abstención de la Lista Conjunta como el apoyo activo de Raam supondrían "pasos dramáticos" para ambos partidos, que por ahora no aparecen sobre la mesa, según el diario.
El columnista Ben Caspit, del diario Maariv, sostiene que el único gobierno que puede formar Eisenkot es uno con la "participación activa" de los partidos árabes, pero duda de que lo intente.
Segal considera que Eisenkot ha perdido, según sus propios criterios, la legitimidad para formar ese Gobierno.
Solomon, por su parte, pide a la oposición que abandone su discurso de un "Gobierno sionista" y que acepte a los partidos árabes, que casi han duplicado su representación: "Algunos votos no son más 'kosher' que otros".
El desenlace dependerá en buena medida de si la oposición está dispuesta a romper el tabú de gobernar con los partidos árabes, como defienden los Demócratas de Yair Golan, la única formación del bloque que no lo ha descartado, frente a la apuesta de Eisenkot, Bénet y Líberman por un "Gobierno sionista".
Pero también de si la Lista Conjunta y Raam están dispuestas a dar ese paso; del reparto final de escaños cuando concluya el recuento; de la capacidad de Netanyahu para atraer a diputados del bloque contrario; y del peso de las presiones de Herzog y de Washington a favor de un Gobierno de unidad.