"Varios equipos ya están trabajando para ultimar los preparativos de diversas iniciativas: una ley sobre el reclutamiento (universal en el Ejército israelí), la creación de una comisión estatal de investigación sobre la masacre del 7 de octubre; y una reforma del mecanismo presupuestario para dar prioridad a quienes prestan servicio al país", afirmó Eisenkot en un videomensaje.
"Los planes están listos y, en coordinación con mis socios, procederemos a someterlos a votación tan pronto como comience el periodo de sesiones de la Knéset", agregó el dirigente.
El anuncio se produce en plena polémica por las denuncias de fraude electoral e injerencia extranjera que han abierto un nuevo frente de tensión política en Israel.
El Likud, el partido del primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, denunció supuestas irregularidades que atribuyó a formaciones árabes, entre ellas la presunta distribución de dinero y papeletas del partido islamista Raam, que obtuvo ocho escaños en el escrutinio provisional.
La Policía israelí rechazó las acusaciones de que los partidos árabes hubieran intentado "robar las elecciones" y aseguró que no existen pruebas que las respalden. Por su parte, el presidente de la Comisión Electoral Central, Noam Sohlberg, pidió al jefe del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior, que investigue las denuncias sobre una posible injerencia extranjera, aunque reconoció que no podía confirmar su fundamento.
Los medios israelíes apuntaron a sospechas sobre una eventual financiación de Catar para aumentar la participación árabe, acusaciones que Doha ha negado.
Eisenkot acusó al Likud y a Netanyahu en su comunicado de impulsar una campaña coordinada para deslegitimar los resultados electorales, y advirtió de que no permitirá desviaciones del calendario previsto para la toma de posesión de la Knéset, fijada para este 10 de noviembre.
En la misma línea, el líder de Los Demócratas, Yair Golán, acusó a Netanyahu de intentar aferrarse al poder y confirmó que la oposición buscará sustituir al presidente del Parlamento, derogar las leyes de la reforma judicial y crear una comisión estatal de investigación, según un mensaje publicado en sus canales.
La disputa se produce en un escenario de incertidumbre parlamentaria: según los últimos datos, el bloque de Netanyahu suma 53 diputados, frente a los 48 de la oposición, ambos por debajo de los 61 escaños necesarios para alcanzar la mayoría parlamentaria.
Los partidos árabes cuentan con 19 representantes, su mejor resultado histórico, y podrían desempeñar un papel decisivo en la formación de un Gobierno alternativo, aunque permanecen excluidos de ambos bloques.