España vivió hoy el primero de sus tres días de luto oficial por la catástrofe, con concentraciones silenciosas a mediodía en memoria de las víctimas en organismos oficiales (como el Congreso o numerosos ayuntamientos) y centros de trabajo.
El rey Felipe VI visitó hoy el Hospital Universitario de Toledo, donde hay ingresados más de 20 heridos (15 de ellos críticos), tras lo que pidió "avanzar unidos y con dignidad" pese al dolor.
El accidente ocurrió a las 08:54 horas, cuando un AVE de Renfe que circulaba desde Madrid en sentido Sevilla (sur) embistió por detrás a un tren detenido de Iryo, provocando que varios vagones cayeran por un terraplén.
La exministra española de Empleo y Seguridad Social Fátima Báñez, de 59 años, es una de las personas fallecidas en el accidente según confirmó hoy la organización empresarial CEOE, cuya fundación presidía.
Aproximadamente a las 8:30 de la mañana del miércoles, el sistema LZB de la estación de Urda (Toledo, al sur de Madrid) cayó como consecuencia de un fallo de comunicación y, automáticamente, un tramo de 63 kilómetros se quedó sin ese sistema de seguridad.
El LZB es un sistema continuo a lo largo de la vía que comunica con los maquinistas y sirve para detectar obstáculos en las vías para detener los trenes en caso necesario.
En ese momento circulaban por ese tramo seis trenes, entre ellos los dos implicados en el siniestro.
Según los audios conocidos sobre las conversaciones de esa mañana, la maquinista del Iryo avisó al Centro de Control del operador ferroviario Adif en la estación de Atocha (Madrid) de que el tren no permitía revisar el sistema LZB y seguía detenida.
El maquinista del otro tren accidentado, el de Renfe, avisó de un fallo de transmisión por "bloqueo parcial". Posteriormente, el Centro de Control le comunicó que reanudara la marcha a la velocidad normal (200 kilómetros por hora) y no a la llamada 'marcha vista'.
La 'marcha vista' le obligaría a ir a un máximo de 40 km/h, una velocidad que podría haber permitido al maquinista detener el tren ante cualquier obstáculo, según subrayan los expertos consultados por EFE.
Sin embargo, sin haberse restablecido el sistema, le indicaron que reanudara la marcha normal a pesar de que el tren Iryo estaba detenido delante suyo en la misma vía.
Desde el momento en el que se le dio la orden de reanudar la marcha hasta el impacto con la parte trasera del Iryo, a las 08:48 horas, el tren de Renfe recorrió unos 25 kilómetros en un tiempo aproximado de 17 minutos.
Mientras tanto, la maquinista del tren Iryo intentó desbloquear su tren en dos ocasiones y buscó asistencia en el centro de control de la compañía, aunque no la llegó a recibir. Fue entonces cuando recibió el impacto del otro tren, aseguraron a EFE fuentes cercanas a Iryo.
Estas fuentes destacan que, de media, cada intento de reiniciar el sistema tras una caída del sistema LZB lleva entre tres y cuatro minutos.
En este siniestro, el segundo de este tipo ocurrido este año en España, al menos un argentino falleció, mientras que un compatriota permanece desaparecido, informó la embajada de Argentina en España.
En total, viajaban 42 extranjeros de siete nacionalidades según fuentes del ministerio de Asuntos Exteriores español.
Entre los países de procedencia, al menos cuatro son de China, dos Japón y uno de Filipinas, según las autoridades mientras las francesas están en "estrecho contacto" con las españolas para tratar de recibir noticias de "varios" de sus ciudadanos.
La embajada de China en Madrid confirmó que cuatro connacionales viajaban en los trenes siniestrados, todos en buen estado.
La legación de Filipinas confirmó que había "un ciudadano filipino que sufrió heridas leves y fue trasladado a un hospital".
Casi 36 horas después del accidente, las familias de los desaparecidos siguen esperando saber sobre sus familiares que no están en la lista de víctimas mientras tratan de no desfallecer, como Esther San Emeterio, hermana de uno de ellos.
Esta familiar explicó que su hermano, de 54 años, es el dueño del perro encontrado por la Guardia Civil en el lugar del accidente.
"Lo que estamos deseando es que nos llamen y que nos digan que está en el hospital, que están operándolo, que está inconsciente y por eso él no nos ha llamado, y es la única esperanza que nos queda", confiesa su hermana. EFE