En declaraciones a la radio pública polaca, Korwin-Piotrowska advirtió a los magistrados convocados de que "es obligación de todo juez participar en las Asambleas Generales".
La Asamblea General de Jueces es el órgano colegiado de gobierno interno del TC, integrado por sus 15 magistrados, que decide sobre la organización interna y puede autorizar el levantamiento de la inmunidad de jueces y decidir sobre la extinción de sus mandatos si los dos tercios de sus integrantes así lo aprueban.
La crisis que tratará de resolver la Asamblea el martes responde a una clara división en dos bandos contrapuestos dentro del TC polaco, que ha desembocado en una crisis institucional y conflictos de autoridad en una de las instituciones jurídicas más importantes.
De un lado está el bando nombrado en la anterior legislatura por el partido ultraconservador y euroescéptico Ley y Justicia (PiS) entre 2015 y 2023, en el que se integran los suspendidos presidente (Bogdan Święczkowski) y vicepresidente (Bartłomiej Sochański) del TC.
Enfrentado a ellos está el grupo de magistrados elegidos en esta legislatura por el Parlamento donde ostenta mayoría la coalición que dirige Donald Tusk, liberal y proeuropeísta, y dentro de ese grupo se encuentra la jueza Korwin-Piotrowska.
El conflicto entre ambas facciones alcanzó un punto crítico cuando el presidente del país, Karol Nawrocki, afín a PiS, rehusó tomar juramento a cinco de los ocho nuevos magistrados, incluida Korwin-Piotrowska
Święczkowski utilizó esa falta de juramento formal como pretexto para impedirles ejercer su cargo y vetar su entrada física en la institución e impedirles ejercer.
Como respuesta, Korwin-Piotrowska ordenó el pasado viernes la suspensión cautelar durante un mes de la cúpula del TC, medida que el sector afín a PiS ha calificado de "golpe de Estado" y que el Gobierno enmarca dentro de la restauración del Estado de derecho, que ha desembocado en un caos institucional.