Así lo indicó el jefe del Estado español en unas palabras dirigidas a los jefes de Gobierno y de Estado y a las delegaciones asistentes al inicio de la sesión plenaria de la XXX Cumbre Iberoamericana.
La diversidad de Iberoamérica es una de sus mayores riquezas y precisamente en la que la comunidad encuentra la fuerza para construir un proyecto común: "El resultado es una música interpretada por diversos instrumentos, pero que se reconocen en una única melodía que evoca lo que todos queremos, lo que conviene e interesa al conjunto de nuestra comunidad de naciones. Eso pido también para el diálogo esta mañana", recalcó el monarca.
El rey de España recordó que se cumplen 35 años del comienzo del sistema de cumbres, que ha abierto nuevos espacios de colaboración y ha afrontado retos cada vez más complejos. Y destacó la necesidad de "comprimir" en unas horas de trabajo que se desarrollan en esta sesión plenaria dos años de esfuerzos preparatorios, y conseguir que suene "armónico".
Algo que se puede conseguir "si nos ceñimos a la partitura", consideró Felipe VI, quien destacó "la experiencia de diálogo y de concertación política" en el ámbito internacional que ha construido a lo largo de estos años la comunidad iberoamericana y que ha permitido hacer oír una "voz iberoamericana".
El rey volvió a recordar que la primera responsabilidad de esta cumbre es con los ciudadanos iberoamericanos y con el vínculo que une a estas naciones, un deseo con el que declaró bierta la sesión plenaria.
Los líderes congregados en Madrid con motivo de esta cumbre abordarán los retos que afronta esta comunidad, como los desastres naturales, la evolución de la inteligencia artificial (IA) o una mayor cooperación entre sus miembros, con posiciones ideológicas muchas veces contrapuestas.