"Hoy, millones de personas refugiadas y migrantes llevan consigo sus lenguas, sus cantos, su memoria. Acogerlas con dignidad es honrar esa tradición. Excelencias: La cultura es inseparable de la dignidad de cada persona", dijo Guterres, durante una intervención en la plenaria de XXX Cumbre Iberoamericana que se celebra en Madrid.
Guterres, que dedicó su discurso a subrayar la riqueza de "lenguas, historias, tradiciones y creencias" de los países iberoamericanos, insistió en la "fuerza que sostiene" la comunidad iberoamericana que, según destacó: "Vive en nuestras lenguas, historias, tradiciones y creencias".
"Nos da raíces y pertenencia. Es la cultura. Un derecho fundamental y el tejido de la familia humana. Nuestras culturas entrelazan herencias indígenas, africanas y europeas entre encuentros y heridas", dijo.
Para Guterres, Iberoamérica no es una superpotencia militar, pero sí una "superpotencia cultural".
Asimismo, incidió ante los líderes de Iberoamérica en la importancia de la libertad de expresión de los artistas "sobre todo cuando nos incomodan".
El secretario general de la ONU, que arrancó su discurso mostrando sus más "sentidas condolencias a las familias de las víctimas" en el accidente ferroviario de Urda, también invitó a aparcar las divergencias entre los diferentes estados.
"La Carta de las Naciones Unidas nos compromete a convivir en paz como buenos vecinos. Un acuerdo puede acallar las armas. Queda lo más difícil: reconciliarse con el adversario de ayer", declaró.
También hizo una rápida mención a la Inteligencia Artificial, una de las grandes preocupaciones de Guterres en su última etapa como secretario general de Naciones Unidas y pidió que no se deshumanice.
Así, hizo un llamamiento para que "unas pocas empresas" no "decidan lo que vemos, leemos y creemos".
"Cuanto más capaces sean las máquinas, más necesitaremos lo que nos hace humanos", zanjó.