"El saldo inicial de los ataques aéreos ha resultado en el martirio de 30 ciudadanos y las heridas de otros 8 en un recuento preliminar", indicó el portavoz del Ministerio de Salud hutí, Anees al Asbahi, en su cuenta oficial de X.
Los hutíes culparon a la coalición militar liderada por Arabia Saudí de cometer esta acción, mientras que el portavoz militar del Gobierno yemení, Majid al Nuzaili, acusó a los insurgentes de lanzar este bombardeo en una zona disputada entre ambas partes con "decenas de víctimas civiles, entre muertos y heridos".
Al Asbahi afirmó que hubo "tres ataques aéreos" contra el mercado, en lo que consideró un "crimen de guerra en toda regla", y añadió que "los equipos de rescate y ambulancias continúan las operaciones de búsqueda para recuperar a las víctimas de entre los escombros e identificar los restos" biológicos.
Por otro lado, Al Nuzaili indicó que los hutíes lanzaron "un misil balístico" al mercado popular, un "crimen de guerra que exige que se rindan cuentas tanto a quienes lo ordenador como a quienes lo ejecutaron".
Ninguna de estas afirmaciones ha podido ser verificada hasta el momento de forma independiente.
La cadena de televisión Al Masirah, controlada por los hutíes, emitió imágenes del mercado que mostraban la recogida de restos humanos tras el ataque.
Este ataque mortal se produce en medio de una ofensiva más amplia que ha convertido a la provincia de Taiz en uno de los campos de batalla más importantes del renovado conflicto en el Yemen.
Esta ofensiva ha estado acompañada de acusaciones contradictorias de ataques con misiles, ataques aéreos y víctimas civiles, mientras que la ciudad de Taiz -controlada por el Gobierno yemení- ha sufrido años de conflicto y restricciones de acceso a la ciudad.
Los avances hutíes en septiembre y octubre amenazaron las zonas controladas por el Gobierno, interrumpieron las rutas de suministro e intensificaron la presión sobre la ciudad.
La operación "Amanecer del Yemen" fue anunciada por el presidente del Consejo Presidencial de Liderazgo, Rashad al Alimi, el 5 de octubre, tras una importante escalada de los combates por parte de los hutíes y el fin de un período de relativa calma que existía desde 2022.
La operación se lanzó después de que los insurgentes lograran avances significativos a lo largo de la costa occidental del Yemen en septiembre, incluyendo la captura de Moca y territorio cerca del estrecho de Bab al Mandeb, un paso marítimo estratégico que conecta el mar Rojo con el golfo de Aden.
El objetivo inmediato de la campaña era revertir esos avances y restablecer el control del Gobierno sobre áreas estratégicas, así como poner fin a la toma del poder por parte de los hutíes, restaurar las instituciones estatales y recuperar Saná, que el movimiento tomó en 2014.