¿Perros en la olla? Indonesia avanza contra el maltrato de animales

Los perros son considerados los mejores amigos del hombre, pero en algunas regiones de Asia terminan en la olla. En uno de los mercados más bárbaros de Indonesia se prohibió la venta de carne de perro y gato, pero la tradición sigue viva.

El consumo de perros y gatos es una costumbre tradicional en Indonesia.
Miembros del equipo de rescate de Humane Society International rescatan perros de un matadero en Indonesia.Muhammad Taufan

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La pequeña ciudad de Tomohon, en la isla indonesia de Sulawesi, es conocida por sus pintorescos paisajes, marcado por volcanes, y también por su mercado de animales salvajes, donde la mayoría de los visitantes siente como el frío le corre por la espalda al recorrer los distintos puestos de venta.

Es que, hasta hace poco, aquí se vendían perros y gatos como manjares exquisitos, junto a otros animales como murciélagos, víboras, ratas y monos.

Pero eso no es todo, porque el “Mercado Extremo de Tomohon” saltó a las primeras planas de los medios en especial con sus métodos brutales para sacrificar a los animales.

Muchos viajeros expresaron horrorizados sus experiencias en Internet. Los animales eran golpeados brutalmente hasta la muerte o colgados delante de los clientes, y otras veces quemaron vivos su pelaje con fuego abierto.

¿Perros en la olla? con prácticas crueles

Los defensores de los derechos de los animales han documentado durante años las prácticas crueles y advertido de los riesgos para la salud pública del consumo de carne de perro y gato.

“Los perros no son vacas. ¿Qué pasa si están enfermos o tienen rabia? Esos animales no son alimentos”, dice Indira Tendi, una protectora de animales de Yakarta.

Ya en 2018 unas 90 personalidades, entre ellas las estrellas de Hollywood Cameron Diaz y Pierce Brosnan, como la animadora Ellen DeGeneres, instaron al presidente Jodo Widodo a poner fin a estas prácticas brutales.

El Gobierno indonesio llamó en tanto, a través de una normativa, a todos los gobernadores y alcaldes a prohibir el comercio y el consumo de estos animales. Pero la matanza continuó.

¿Perros en la olla?, aunque se aprobó una resolución

Ahora surge un rayo de esperanza. En julio de 2023, el alcalde de Tomohon aprobó una resolución por la que se prohibía el sacrificio de perros y gatos y la venta de su carne.

Hasta la fecha, otras 20 ciudades han aprobado políticas o normativas que prohíben el comercio de estos animales para consumo humano.

Esta práctica sigue sin embargo muy extendida en esta enorme nación insular.

En su mayoría son etnias cristianas que mantienen la tradición, como la Minahasa, en la provincia de Célebes Septentrional (el norte de Sulawesi), y la Batak en Sumatra.

El consumo de animales viola las leyes religiosas

Dicen que la carne tiene poderes curativos. A muchos les agrada también el sabor y sirven perros y gatos como manjares culinarios para bodas o funerales.

Muchos eruditos musulmanes en Indonesia, el país con la mayor población islámica del mundo, consideran que el consumo de estos animales viola las leyes religiosas.

Según diversas estimaciones, un millón de perros y cientos de miles de gatos son sacrificados cada año en Indonesia.

En otros países asiáticos los perros también van a parar a la olla. De acuerdo a la organización protectora de animales Humane Society International (HSI), esto ocurre especialmente en China, donde se matan entre 10 y 20 millones de ejemplares al año.

Condiciones antihigiénicas

Pero también es una práctica habitual en Corea del Sur, el norte de India, Camboya y Vietnam, entre otros países.

El comercio es un gran negocio y abarca desde la captura y el transporte hasta la matanza y la venta de los animales, a menudo en condiciones antihigiénicas e ilegales.

Adrian Hane, director de Dog Meat Free Indonesia, una coalición de grupos protectores de animales, celebra la prohibición emitida en Tomohon.

“Es un claro mensaje al mundo de que Indonesia no tolera el comercio cruel e ilegal de carne de perro y gato, que por posibles zoonosis o rabia representa un serio riesgo para la salud pública”, dice a dpa.

¿A cuánto se comercializa?

Según expertos, el consumo de esta carne puede desatar también brotes de cólera.

Los animales se comercializan a precios que oscilan entre las 50.000 y 100.000 rupias indonesias (3 a 6 euros, o 3,20 a 6,40 dólares) y luego son vendidos a varias veces ese valor a mercados y restaurantes.

Humane Society International señala que en su mayoría se trata de animales callejeros, aunque también muchas mascotas son robadas de sus hogares. Les espera el horror.

HSI afirma que “los meten tan apretados en jaulas y bolsas que no pueden moverse, con la boca atada para que apenas puedan respirar”.

Largo y tortuoso camino

Después, según la entidad, los perros son llevados en camiones abarrotados a mercados, mataderos y restaurantes. El transporte suele ser extremadamente largo y tortuoso para los animales, señala.

“Muchos mueren asfixiados, deshidratados o por insolación antes de llegar a su destino final”, afirma la organización, que agrega que los que sobreviven tienen que ver cómo matan brutalmente a sus compañeros mientras esperan su turno. Su miedo, asegura, es inimaginable.

La colaboradora de HSI Lola Webber asegura que la prohibición impuesta por las autoridades en Tomohon salvará a miles de perros y gatos de ese destino.

“Establece un importante precedente que las otras ciudades e incluso provincias podrían seguir”, sostiene.

Poco a poco se va extendiendo en Indonesia la idea de que los perros son animales domésticos que llevan milenios siendo uno de los amigos y ayudantes más leales del hombre.

Los enviarían a refugios

“Tienen personalidades y emociones únicas y pueden formar fuertes vínculos con sus dueños”, explica Webber.

Tras la prohibición, HSI dijo que se haría cargo de rescatar todos los perros y gatos que sobrevivieran en los mataderos de los alrededores de Tomohon y de enviarlos a refugios para animales.

En el “Mercado Extremo”, sin embargo, la alegría es limitada. “He dejado de comprar y vender perros, aunque la demanda sigue siendo alta”, afirma Melki Pongo, quien abasteció durante tres décadas de perros y gatos al mercado. El vendedor asegura que perdió una gran fuente de ingresos.

El protector de animales Adrian Hane está convencido de que será difícil que estas nuevas normativas también se apliquen en diversas regiones del país.

Algunos comerciantes y consumidores se resisten a aceptar todas las regulaciones. Además, la ciudad de Solo, en la provincia de Java Central, continúa siendo un centro del comercio de perros, por lo que el protector de animales llama a su alcalde a decretar también una prohibición.

Hane cita a Mahatma Gandi: “La grandeza y el progreso moral de una nación pueden medirse por cómo trata a sus animales”.

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