La superficie del hocico está llena de relieves irregulares. Esa textura, que a simple vista parece solo rugosa, en realidad es un patrón muy preciso: curvas, bifurcaciones y manchas que varían de un perro a otro, incluso entre hermanos de la misma camada.
Ese “mapa” se forma en las primeras fases del desarrollo del cachorro y se mantiene estable durante toda su vida, salvo lesiones graves o enfermedades en la zona. Por eso, muchos expertos hablan ya de la “huella nasal” o “huella de trufa” como un equivalente canino de la huella dactilar humana.
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Qué dice la ciencia
Investigaciones en veterinaria y biología han confirmado que:
- No hay dos narices de perro iguales, ni siquiera en razas muy parecidas.
- El patrón del hocico no cambia de forma significativa con el tiempo.
- Es posible registrar esa huella mediante fotografías de alta resolución.
Con técnicas de visión por computadora, los programas pueden “leer” la nariz, marcar puntos clave y convertirlos en un código numérico. Ese código serviría para identificar al animal, como pasa con el reconocimiento facial en humanos.
De las comisarías a las clínicas veterinarias
La idea de usar la nariz como documento de identidad no es totalmente nueva. Desde hace décadas, algunas asociaciones caninas en países como Canadá o Corea del Sur han probado sistemas de registro basados en impresiones del hocico, tomadas con tinta o con cámaras especiales.
La gran novedad de los últimos años es la llegada de aplicaciones móviles que prometen identificar a un perro perdido con solo una foto de su nariz. El dueño se registra, hace varias fotos del hocico y el sistema crea una ficha. Si alguien encuentra al perro y sube otra foto, la app compara el dibujo de la nariz con su base de datos y, si hay coincidencia, avisa al propietario.
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Varias startups están probando este tipo de tecnología, algunas en colaboración con ayuntamientos y protectoras de animales. El objetivo es reducir el número de perros que nunca vuelven a casa tras perderse.
Más que una curiosidad
A largo plazo, sistemas fiables de identificación por huella nasal podrían ayudar a:
- Reunir más perros perdidos con sus familias.
- Combatir el abandono, al ser más fácil rastrear al responsable.
- Facilitar trámites en seguros, adopciones y registros municipales.
Mientras tanto, si querés mirar de otra manera el hocico de tu perro, acercate sin miedo: en esas marcas diminutas está escrito algo que no existe en ningún otro lugar del mundo. Es su firma, tan personal como tu propia huella dactilar.