“Queremos declarar el día 3 de octubre como el día de la hora, que está muy relacionado con la puntualidad, que tiene que ser una disciplina de estar siempre a tiempo para cumplir nuestras obligaciones”, planteó ante el pleno el diputado Hugo Capurro (PLRA), proponente de la iniciativa que finalmente fue aprobada por la Cámara Baja.
El planteamiento es paradójico, ya que es en el Congreso –que ordinariamente sesiona solamente una vez a la semana– es algo fijo que la sesiones nunca empiecen a la hora establecida, e incluso, hace poco, se llegó al extremo de que una sesión debió ser levantada porque los legisladores prefirieron ir a los festejos del aniversario de la ANR.
“Lo que se quiere señalar es la costumbre muy arraigada en la idiosincrasia paraguaya para con los horarios, que nunca casi respetamos los paraguayos. Eso no se refiere a una hora concreta, y mucho menos se asume el ser puntual”, agregó Capurro, planteando que ese problema no es algo meramente de los legisladores, sino bastante arraigado a la cultura paraguaya.
“Esto es un mal hábito, es una práctica habitual en instituciones educativas, organizaciones sociales, deportivas, y agencias del estados y oficinas privadas”, remarcó el legislador, que planteó que el fijar una fecha ayudará a fomentar la cultura de la puntualidad, que “es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia” y “es una demostración de respeto a los demás y también una gran señal de autorespeto”.
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Cabe mencionar que, pese a que el propio reglamento de ambas cámaras del Congreso establecen sanciones –como el descuento a los salarios– de los legisladores que no asisten a las sesiones sin justificación, estas medidas no se aplican.