En junio último se registró el tercer mes deflacionario en lo que va del año, con lo que el IPC acumula una variación del -0,8% en el primer semestre. La demanda de algunos bienes y servicios se vio afectada durante la cuarentena y, a pesar de la apertura de algunas fases, el consumo sigue bajo, indicaron desde la banca matriz.
Según los datos, las reducciones más fuertes de precios se dieron en el rubro de alimentos, entre los que se destacan la carne vacuna y de aves, hortalizas y tubérculos, frutas y otras. También incidió fuertemente en el resultado la variación que sufrieron los combustibles.
En contrapartida, se observaron incrementos en los precios de los productos farmacéuticos y de toda la gama relacionada a la salud, también en los bienes duraderos como electrónicos y similares, por el aumento de la cotización del dólar.
El BCP espera que la inflación para el presente año cierre en 2,4% y que los precios converjan a la meta del 4% hacia el primer trimestre de 2022.