Tras 45 días de juicio, el Tribunal de Sentencia presidido por Sandra Farías e integrado por Héctor Fabián Escobar y Wilfrido Peralta dio a conocer ayer su veredicto: condena para todos.
Penas de cárcel y comiso de bienes
Las penas establecidas son las siguientes: 17 años de pena privativa de libertad para Hugo Enrique Fanego; de 16 años para José Isacio Peralta Martínez; de 12 años para Florencio Miguel Resquín Almada; de 7 años para Mario Eusebio Romero; de 3 años para Mónica Cáceres Escobar, y de 3 años y 6 meses para Teresa de Jesús Meza Arce.
Tal como solicitó la fiscala antidrogas Lorena Ledesma, el Tribunal dispuso además el comiso de dinero en efectivo (US$ 112.383 y G. 2.388.000) así como los vehículos requisados durante el operativo Azabache, y que son los siguientes: automóvil Mazda 3, año 2016, BMW X5, año 2009, automóvil Volkswagen Gol, camioneta Hyundai Grand Starex 2016, y un Jeep Grand Cherokee, 2016.
Los ahora condenados fueron detenidos en el marco del Operativo Azabache, que consistió en siete allanamientos realizados el 24 de octubre del 2017 en Ciudad del Este y Presidente Franco.
Fanego se adueñó de estructura de Toma’i
Según la investigación, Fanego tomó el control de la estructura anteriormente manejada por Tomás Rojas Cañete, Toma’i, preso desde el 2011 en Tacumbú, donde cumple dos condenas (de 25 y de 30 años de cárcel).
Los investigadores concluyeron que la red traía vía terrestre grandes cantidades de pasta base de cocaína de Bolivia y Perú; almacenaba la carga en pequeños depósitos y luego de procesarla, la convertía en clorhidrato de cocaína que era remesada al Brasil, en vehículos con doble fondo.
Usan químico para potenciar adicción
En el allanamiento realizado al depósito de Hugo Enrique Fanego, la comitiva detectó 13 frascos de fentanilo, sustancia utilizada para mezclar con cocaína, potenciar los efectos de la droga y causar adicción extrema a sus usuarios. La fiscala antidrogas Lorena Ledesma destacó que 2 miligramos son potencialmente letales, lo que evidencia la indiferencia de los condenados al daño que causan a sus “clientes”, con el único propósito de lucrar.