Para ella, el sentido de la fiesta perdió el foco en las familias porque están más separadas que unidas. “Ya no hay la esencia de antes”, manifestó mientras ofrecía sus rosas y otras plantas que trae periódicamente a comercializar en el mercado.
“Hay muchísima diferencia. La Navidad de antes se preparaba como Dios manda. Pero ahora no se respeta eso. Lo que había de comida se compartía. Se recorría las casas para ver el pesebre y tomar un poco de clericó. Hoy, ya casi no se hace eso y menos ahora con la pandemia”, sostuvo.
Doña Felina nos detalló que en su casa en Areguá mantienen la tradición de preparar el pesebre en familia, con el ka´avove´i, con luces, la flor de coco, el karaguata y muchas frutas. El pesebre tiene mucho significado para mí”, relató.
Doña Felina dijo que lo que también le apena es que muchos jóvenes ya no respetan en su totalidad a sus padres y la festividad del Niño Jesús. “Hay mucha desobediencia”, indicó.
Subrayó que mantiene la esperanza de que al menos una parte de la sociedad retome algunos valores, como la unión, la amistad y reviva la Navidad marcada con fe, optimismo y, sobre todo, con respeto.