Mujer fue asesinada de un balazo en el rostro en la zona de Hernandarias

Fredy Adorno Prieto, prófugo y sospechoso por feminicidio.
En el interior de esta vivienda se registró el crimen, prácticamente frente a la mamá de la víctima.

Una joven de 21 años murió ayer de tarde luego de haber recibido un disparo de arma de fuego en el rostro, presumiblemente efectuado por su concubino durante una fuerte discusión que ambos mantuvieron en el interior de la vivienda familiar. El crimen se produjo aproximadamente a las 11:40 en el asentamiento Che Jazmín, del barrio Caacupemí de la ciudad de Hernandarias, departamento de Alto Paraná.

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HERNANDARIAS (de nuestra Redacción regional). La víctima del feminicidio fue Miguela Patricia Acosta (21 años). La mujer no resistió la grave herida en el rostro provocada por un disparo de arma de fuego y falleció tres horas después del hecho en el Pabellón de Traumas del Hospital Regional de Ciudad del Este.

Como supuesto autor del hecho aparece Fredy Adorno Prieto, un mecánico de motocicletas, quien escapó raudamente tras el crimen y está prófugo. Agentes del Departamento de Investigación de Delitos de la Policía rastrean sus pasos.

Con la muerte de la joven, un niños de dos años y otro de cuatro quedan huérfanos.

La agresión ocurrió en la casa de la pareja, en presencia de la madre de Miguela, Silvina Acosta, quien estaba de visita. La testigo dijo a la Policía que la pareja mantuvo una discusión en una pieza por un asunto particular y enseguida escuchó un disparo de arma de fuego. Inmediatamente, ingresó a la pieza y halló a su hija tendida en el piso con una herida en el rostro.

La joven malherida fue socorrida por sus allegados hasta el Hospital Distrital de Hernandarias, pero debido a su cuadro crítico fue derivada al Hospital Regional, donde finalmente falleció.

Según datos recogidos por la Policía, no había antecedente de violencia entre la pareja, que llevaba seis años de relación y tenía en común dos hijos.

Los policías inspeccionaron la escena del crimen y no hallaron la vainilla servida del arma, por lo que presumen que sería un revólver calibre 22. Los registros oficiales indican que el sospechoso de feminicidio no estaba autorizado para portar arma de fuego.

La fiscala Natalia Montanía fue comunicada sobre el asesinato y quedó a cargo de llevar adelante la investigación del caso.

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