Según recomienda la revista alemana “Ein Herz für Tiere” (un corazón para los animales) en su edición de mayo de este año, lo mejor es que sus dueños le armen a la mascota un pequeño circuito de fitness.
Mediante cartones o paneles de madera cuadrada puede construirse una escalera estable para subidas y bajadas. Esta sirve como un obstáculo, al que se pueden sumar diversos túneles hechos de grandes rollos de cartón.
Y quien además ate entonces un trozo de manzana a un cordel y lo vaya tirando a lo largo del recorrido delante del cobayo, lo pondrá verdaderamente en actividad.
Con pequeñas “golosinas” de este tipo, los propietarios pueden guiar a los animalitos por encima de los obstáculos y a través de los pasos subterráneos. Quien tenga aún mayores ambiciones, puede añadir más elementos, como un balancín o subibaja.
Algunos cobayos prefieren más bien la búsqueda de “premios” en un laberinto. Este puede ser construido mediante libros o cubos apilables, en cuyo centro el dueño colocará la recompensa para su mascota.