La lluvia vino a aplacar el calor de los últimos días y la resequedad del ambiente. La última precipitación de volumen se tuvo el 4 de julio pasado. Después se produjeron cambios climáticos que oscilaron entre calor y frío con heladas en este agosto.
Para los productores agrícolas, esta lluvia será muy beneficiosa, por el déficit hídrico en el campo. Tanto la producción agrícola como ganadera necesitan de una precipitación de volumen, a fin de superar la sequedad del ambiente originada por la escasa lluvia, el calor y el ambiente seco.
Los rubros de consumo como maíz, mandioca y batata, así como las hortalizas, necesitan de la lluvia. También para la recuperación de los pastos en el campo.