Itá: joven mujer necesita ayuda para seguir viviendo y compartir con sus hijos más años

Liz Ayala (24), diagnosticada de cáncer de cuello uterino en junio del año pasado, pide la ayuda de la ciudadanía para poder continuar con su tratamiento. Vive en un asentamiento de la compañía Karandaity del distrito de Itá con sus cuatro hijos y su pareja. Debido al estado de vulnerabilidad en el que se maneja le resulta difícil seguir la terapia para superar la enfermedad.

Mujer con cáncer anhela continuar su tratamiento, y tener una vivienda propia.
Mujer con cáncer anhela continuar su tratamiento y tener una vivienda propia.Lucia González

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En junio del año pasado, cuando estaba embarazada de seis meses, Liz Ayala (24), fue diagnosticada de cáncer de cuello uterino. Un mes después de que su bebé nació inició su tratamiento, cuando la enfermedad estaba en estadio 3. Por el amor que siente por sus hijos decidió luchar contra el cáncer.

Sin embargo, debido al grave estado de vulnerabilidad en la que vive debió suspender el tratamiento médico que inició con mucho sacrificio en el Instituto Nacional del Cáncer (Incan). Cuenta que tiene dos hijos que son muy pequeños todavía, la primera una bebé que apenas tiene cinco meses, y otro que está a un mes de cumplir dos años de edad.

“Me es muy complicado porque estoy sola con mis hijos. Tengo cuatro criaturas, la más grande de cinco años, también un varón de tres años y los más chicos: uno está por cumplir dos años y la bebé de cinco meses. Ellos absorben todo mi tiempo. Debo estar para ellos todo el tiempo porque aún me necesitan”, relata la joven madre.

Lo que más me complica es que cada vez que debo ir a mi tratamiento en el Instituto Nacional del Cáncer estoy todo un día fuera de mi casa, primero para esperar mi turno y luego el tiempo que me suministran la medicación. Además, los efectos secundarios de la quimioterapia que me deja muy debilitada y no puedo estar en ese estado porque mis hijos deben ser cuidados por alguien”, comentó.

Cuenta que su vivienda está en un asentamiento de la compañía Karandaity de la ciudad de Itá, donde viven unas 40 familias. Junto a su familia vive en condiciones infrahumanas en una casa hecha de madera, paredes de terciada y techo de chapa. Duermen todos en dos camas dentro de una pieza que no supera 3 metros cuadrados. Solo tiene un ventilador y una pequeña heladera que le sirve para conservar la leche de sus hijos.

Las necesidades son muchas. Lo primero que la mujer necesita es un lugar seguro para que junto a sus hijos y su pareja pueda estar estable para continuar el tratamiento y curarse. Además, un terreno titulado, materiales y mano de obra para iniciar la construcción de su vivienda. Asimismo, productos alimenticios, como carnes, arroz, fideo, harina, verduras y frutas.

Liz comenta que se ve obligada a pedir ayuda, como comida para sus hijos, entre otras necesidades, ya que su pareja realiza trabajos esporádicos, sin nada fijo que les pueda ayudar a tener un ingreso mensual para mejorar su calidad de vida.

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