Su madre le enseñó el oficio con el que ahora ayuda para la manutención de su numerosa familia

Delia Antonia Florentín es una artesana de la compañía Cabañas de la ciudad de Caacupé. Desde hace 13 años elabora diversos trabajos de crochet para ganarse la vida y mantener a sus 5 hijos. Asegura que gracias a su madre tiene su emprendimiento y expresa que sus hijos son su fortaleza.

Delia Antonia Florentín es una artesana de la compañía Cabañas de la ciudad de Caacupé.
Delia Antonia Florentín junto a cuatro de sus cinco hijos y algunos de los artículos que elabora en crochet.Faustina Agüero

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Como numerosas madres paraguayas Delia Antonia Florentín (35) representa a la “Kuña Guapa”, que se las ingenia para llevar el pan de cada día a su hogar, pues al no conseguir un trabajo con ingresos seguros, emprendió en el mundo del crochet para colaborar para el sustento de su familia.

Delia vive en el barrio Virgen de Lourdes de la compañía Cabañas de la ciudad de Caacupé. La emprendedora señala que desde muy pequeña aprendió de su madre Regalada Florentín Argüello la técnica del crochet, ya que juntas hacían manteles, cortinas, almohadas, carteras y adornos.

Indicó que se siente muy bendecida por tener el don para crear artículos de crochet, gracias a su madre. “Todo me enseñó mi mamá, gracias a ella trabajo con entusiasmo en este rubro,”, expresó.

Resaltó que con el paso de los años siguió haciendo diseños de crochet como pasatiempo, en su casa, hasta que formó su familia y tuvo 5 hijos.

“Tenía que hacer algo para trabajar porque, estoy acompañada, pero la vida es difícil y necesitamos más dinero para poder solventar los gastos que tenemos”, explicó.

Es difícil conseguir trabajo

Delia mencionó que en Paraguay es complicado conseguir trabajo, que en varias ocasiones buscó, pero no encontró. Entonces, la necesidad y las ganas de salir adelante la llevaron a emprender en el mundo crochet.

“Decidí hacer lo que sé hacer y buscar mi propia oportunidad de trabajo en mi casa, con mis propias herramientas”, dijo.

De allí la emprendedora empezó a confeccionar prendas para niños, carteras, cubrecamas, vestidos para adultos, accesorios para señoritas, peluches, escarapelas para estudiantes y centros de mesa para cumpleaños (todo de crochet). Los trabajos vende a precios desde G. 30.000.

“Seguí haciendo mis diseños de crochet, le sacaba fotos y ofrecía en el Facebook y WhatsApp. De a poco empecé a tener pedidos y así comencé a vender con frecuencia y seguimos batallando”, relata Delia.

Delia se posicionó en la compañía Cabañas como una de las artesanas más solicitadas por el precio accesible y la calidad que tienen sus productos. Resalta que es un trabajo que puede desarrollar en su casa, mientras cuida de sus hijos.

Se capacitó

Al ver la confianza que su familia, los vecinos, amigos y gente desconocida hacia su trabajo, decidió capacitarse más y perfeccionar sus técnicas con profesionales del crochet. Participa de diversos cursos de perfeccionamiento para poder ofrecer cada día productos de mejor calidad a sus clientes, subraya Delia.

Destaca que cuando uno quiere salir adelante no hay barreras, no hay excusas, y que las madres tienen una mayor fortaleza y motivación para trabajar para ofrecer lo mejor a sus hijos. Por ellos hay que buscar medios para mejorar, para impulsarse a crecer. “Todo es posible cuando uno confía en su potencial”, enfatiza Delia Florentín.

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