La celebración eucarística reunió a comunicadores locales, autoridades eclesiásticas y fieles, en una jornada marcada por una profunda reflexión sobre el rol del periodismo en un contexto social atravesado por la confusión, la polarización y el avance acelerado de la tecnología.
En su homilía, monseñor Turturro transmitió el saludo y la bendición del papa León XIV, a quien definió como “un gran comunicador para este tiempo”, y animó a los presentes a renovar su compromiso con una comunicación honesta y luminosa.
El representante del Vaticano recordó un pasaje bíblico que habla de un pueblo que caminaba en tinieblas y vio una gran luz, relacionándolo con la misión del periodista de abrir los ojos —no solo los de la vista, sino los del corazón— para reconocer la verdad en medio de la confusión.
“Están llamados a buscar siempre la verdad y a transmitirla con honestidad. Toda expresión comunicativa debe ser límpida y honesta”, afirmó el nuncio, subrayando que la comunicación no puede reducirse al impacto o al espectáculo del trauma humano.
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Advirtió que cuando una noticia se valora únicamente por su efecto positivo o negativo, se corre el riesgo de adormecer la conciencia social y de perder de vista que el verdadero centro de la comunicación es la persona humana y su dignidad.
Turturro remarcó que los comunicadores no trabajan solo con teclados o micrófonos, sino que “tienen en sus manos a la persona humana”, lo que implica una responsabilidad ética y moral de gran magnitud.
El nuncio evocó la figura de San Francisco de Sales, obispo y comunicador en tiempos de fuertes tensiones sociales y religiosas, quien supo sembrar paz, diálogo y reconciliación sin renunciar a la verdad.
Destacó que el santo patrono de los comunicadores promovía el encuentro entre personas de distintas visiones, transformando las diferencias en riqueza, siempre desde el amor de Cristo y el respeto profundo por el otro.
En ese sentido, alertó que en la actualidad la comunicación muchas veces profundiza las brechas sociales, alimenta el desprecio y prioriza intereses personales, económicos o partidarios por encima del bien común.
“Nos olvidamos de que somos parte de una sola familia humana”, expresó, instando a periodistas, autoridades, líderes sociales y ciudadanos en general a comprometerse activamente con la construcción del bien común.
El nuncio alertó que sustituir las relaciones personales por vínculos mediados exclusivamente por la inteligencia artificial puede dañar el tejido social, cultural y político, empobreciendo la comunicación y deshumanizándola.
En esa línea, llamó a los comunicadores a “reparar las redes”, tanto sociales como humanas, para que no se conviertan en espacios de engaño, agresión o manipulación.
Finalmente, Turturro pidió a las autoridades paraguayas retomar el debate sobre una ley de protección a periodistas y defensores de derechos humanos, con protocolos y mecanismos estatales que garanticen su seguridad.