Atyrá se prepara para vivir la tradicional “Noche Blanca”

En Atyrá honrarán a la Virgen de la Candelaria y se preparan para la “Noche blanca”.

La ciudad de Atyrá se encuentra en plena preparación para celebrar una de sus festividades religiosas y culturales más importantes: la “Noche Blanca”, en honor a la Virgen de la Candelaria, una tradición que año tras año reúne a miles de fieles, pobladores locales y turistas provenientes de distintos puntos del país.

Cada 2 de febrero, la comunidad atyreña rinde homenaje a su santa patrona con una serie de actividades que combinan fe, cultura y encuentro comunitario. Las celebraciones comenzaron el 23 de enero con el novenario, que se desarrolla diariamente con la participación de familias, instituciones y grupos parroquiales, fortaleciendo el sentido de pertenencia y la devoción popular.

El momento central será la Noche Blanca, que se celebrará este domingo 1 de febrero en el templo San Francisco de Asís y sus inmediaciones. De acuerdo al programa, a las 19:00 se llevará a cabo la procesión, que partirá desde el portal de ingreso a la ciudad y recorrerá las principales calles, iluminada por candiles y acompañada por fieles vestidos de blanco. Posteriormente, a las 20:00, se oficiará la Santa Misa en honor a la Virgen de la Candelaria.

Desde las 22:00, los asistentes podrán disfrutar de una serenata con la presentación de academias y estudios de danza locales, además de reconocidos grupos artísticos como el Ballet Kamba kua, Sexta Armonía, Los Moyano y el Grupo Oasis de Villarrica, en un espacio pensado para el encuentro familiar y la expresión cultural.

La jornada culminará con una gran cena con las familias.

Los pobladores de Atyrá cada año con alegría honran a la Virgen de la Candelaria.
Con fe y devoción, feligreses de todas las edades participan de las celebraciones.

¿Cómo surgió esta tradición?

Esta tradición se inició en el año 2012 y, con el paso del tiempo, se consolidó como una de las actividades más admiradas tanto por los ciudadanos como por los visitantes, debido a la masiva participación y a la profunda devoción que manifiestan los feligreses.

La celebración no solo tiene un fuerte contenido religioso, sino que también se convirtió en un atractivo turístico y cultural para la ciudad.

El festejo que se realiza en Atyrá es, además, una de las pocas procesiones nocturnas que se llevan a cabo en el país, lo que le otorga un destaque especial. Las calles se visten de blanco y se adornan especialmente para la ocasión, creando un marco visual maravilloso que realza la solemnidad del evento y convierte la celebración en un espectáculo único, donde la fe, la tradición y la identidad local se unen en una misma expresión.

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