En el Paraguay de los años 70, hablar de “reivindicación” o “derechos” rozaba peligrosamente lo que el régimen de Alfredo Stroessner calificaba como traición. Sin embargo, Carmen Casco de Lara Castro (1918-1993) navegaba esas aguas con una valentía que sus contemporáneos describen como temeraria.
Nacida en el seno de una familia de fuerte tradición liberal —sobrina de Julia Miranda Cueto y del Mariscal Estigarribia—, “Coca” entendió desde joven que la política no era solo una cuestión de partidos, sino de dignidad humana. Tras la Guerra Civil de 1947, su hogar y su agenda se convirtieron en el refugio de los perseguidos y la voz de los presos políticos.
1974: una ley con mensaje entrelíneas
Como diputada por el Partido Liberal Radical, Carmen de Lara Castro fue la principal gestora de la ley que instituyó el 24 de febrero como el Día de la Mujer Paraguaya.
Su enfoque no era meramente festivo. Al proponer la fecha en conmemoración de la Primera Asamblea de Mujeres Americanas de 1867, “Coca” enviaba un mensaje potente sobre el rol de la mujer como reconstructora de la nación. En un contexto de intolerancia extrema, ella defendía que no podía haber desarrollo ni paz mientras la mujer no ocupara cargos de decisión y mientras los derechos humanos fueran vulnerados sistemáticamente.
La fundadora de la esperanza
Su militancia trascendió el recinto parlamentario. Entre sus hitos más destacados se encuentran:
- Derechos Humanos: fundó y presidió la Comisión Nacional de los Derechos Humanos desde 1967, siendo la primera de su tipo en América Latina.
- Amparo a la mujer: en 1962 creó la asociación “Amparo a la Mujer”, logrando conquistas que hoy parecen básicas pero fueron revolucionarias, como la igualdad de salarios y derechos de maternidad en el código laboral.
- Voz editorial: dirigió la revista Kuñataí, un espacio de vanguardia para la concienciación cívica femenina.
El legado de “La Señora Libertad”
Incluso bajo la vigilancia de la “amenaza roja” que promovía la dictadura, ella nunca renegó de sus valores cristianos y liberales. Su labor en el penal de Emboscada y en las comisarías, llevando asistencia material y moral a los presos —incluyendo a los “presos más antiguos de América Latina”—, la consagró como un paradigma de resistencia civil.
Tras la caída de la dictadura en 1987, Carmen de Lara Castro fue electa senadora, continuando una labor parlamentaria que ya ejercía con valentía desde la Cámara de Diputados en plena era estronista. Desde su banca, y con el respaldo moral de décadas de resistencia, fue la gran impulsora de la derogación de las leyes 209 y 294, instrumentos ‘liberticidas’ con los que el régimen había amparado la persecución política. Aunque falleció el 8 de mayo de 1993, su nombre permanece grabado como la estratega civil y la arquitecta de la ley que hoy une a todas las paraguayas cada 24 de febrero
“La calle es de la gente”, solía decir, anticipando las movilizaciones que finalmente abrirían las puertas de la democracia que ella ayudó a cimentar con cada expediente y cada discurso.
Referencias bibliográficas
- Díaz de Espada de Ramírez Boettner, S. (1989). Mujeres paraguayas contemporáneas. Talleres Gráficos Makrografic.
- Paredes, R. (2011). Rebeldes por la patria. Colección Kuña Reko. Editorial Servilibro.
- Servín Gauto, R. (Coord.). (2001). Forjadores del Paraguay: Diccionario biográfico. Aramí Grupo Empresarial.
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