El Tribunal de Sentencia especializado en Crimen Organizado presidido por María Luz Martínez, Dina Marchuk y Federico Rojas tiene un caso como mínimo insólito. Se trata de un juicio oral y público por supuesta trata de personas que tiene como acusadas a dos falsas monjas, denunciadas por supuestamente esclavizar a una adolescente.
Este juicio, iniciado ya en octubre del año pasado, tiene como acusadas a Rufina Salinas Acuña, de 57 años, y Olga Bogado Cubas (35) y los hechos que motivaron la acusación habrían ocurrido en el año 2023. La acusación está a cargo de las fiscalas Vivian Coronel, Carina Sánchez y Susana González.
La acusación por supuesta trata de personas revela que todo empezó el 19 de marzo de 2023, cuando una joven de 16 años ingresó al local denominado “Nuestra Señora de Caacupé”, ubicado en el Km. 14 lado Acaray de la ciudad de Minga Guazú, con el propósito de convertirse en novicia.
Congregación fue excluida de la Iglesia Católica
En la época en que se realizaron los allanamientos a los locales señalados por la víctima y se dio a conocer detalles de la denuncia, representantes de la Iglesia Católica informaron que la congregación mencionada fue excluida en el año 2021 por decreto episcopal N° 19, firmado por el entonces obispo Guillermo Steckling.
Lea más: Falsas religiosas, a juicio por maltratos y trabajo esclavo sufridos por adolescente
A través de su asesoría jurídica, la diócesis de Ciudad del Este informó que la congregación había sido habilitada por el monseñor Rogelio Livieres Plano, pero luego el obispo Steckling la suprimió e incluso le prohibió el uso del hábito religioso.
Pese a ello, ambas acusadas se presentaron a las distintas jornadas de la audiencia oral y pública ataviadas con ropa característica a la congregación religiosa.
Supuesta “madre superiora” ofreció bienestar y estudio
La Fiscalía destaca que una semana antes del ingreso de la joven a lo que creía era un convento, Rufina Salinas, quien se presentó como madre superiora de la Congregación Hijas de Nuestra Señora de Caacupé, había hecho una visita a la madre de la adolescente, en el barrio San Roque de Ciudad de Este.
En la ocasión, la ahora acusada persuadió a la madre que permitiera que su hija ingresara al “internado”, donde quedaría bajo su cuidado, con falsas promesas de bienestar y estudio, siempre según la acusación.
Lea más: Minga Guazú: supuestas monjas captaban a niñas para explotarlas
Tras permanecer ocho días en Nuestra Señora de Caacupé, el 27 de marzo la joven fue trasladada hasta el local llamado Casa de la Reina de la Paz, ubicado en calle Florida y Laureles, del Barrio Molino de Luque, donde fue recibida por Olga Bogado Cubas, donde permaneció durante 7 meses, dice el escrito.
Adolescente denunció violencia física y psicológica
En este periodo, el sueño de convertirse en novicia se convirtió en una verdadera pesadilla, no solo por las extenuantes jornadas laborales a las que fue sometida la joven, sino también por violencia verbal, psicológica y física que sufrió, estos últimos incluso con objetos varios como cables y espátulas.
En la primera etapa del proceso, la víctima declaró como anticipo de prueba, de manera a evitar su revictimización y el video correspondiente ya se exhibió en juicio.
Entre los llamativos castigos y tratos humillantes sufridos por la joven durante el referido periodo, la acusación relata que Olga Bogado, quien se hacía llamar “hermana Milagros”, obligaba a la joven a besar el piso cien veces y le ponía basura en su cabeza cuando se olvidaba de sacar la basura afuera.
Víctima dijo que era obligada a besar el piso cien veces y golpeada con cable
“Olga Bogado Cubas, en el citado local de Luque y durante el lapso de siete (7) meses, sometió a la adolescente a maltratos físicos y psicológicos, la golpeaba en la nuca, le daba bofetadas, le hacía besar el piso cien veces, cuando olvidaba sacar la basura afuera, le ponía la basura por la cabeza, le obligaba a lavar los trapos de cocina y manteles, le tiraba los trapos por la cara, cuando decía que no estaban limpios, le obligaba a fregar hasta altas horas de la madrugada,hasta que sus dedos se irritaban de tanto fregar (...)”, señala la acusación.
“(...) le pegaba con cable de acero, con espátula, le profería malas palabras, como estúpida, retrasada, mediocre,la hacía dormir tarde y le obligaba a levantarse a las 04:00 horas de la mañana, para hacer todos los quehaceres del lugar, limpiar la cocina, cocinar a leña y le obligaba a salir a la calle a vender tortas y a pedir limosnas, luego del almuerzo la obligaba a lavar la olla solo con agua y trapo, hasta quedar limpio”, dejándola incomunicada con su madre y no entregándole sus documentaciones que le pidieron para supuestamente ingresar a un colegio”, resalta el requerimiento conclusivo.
Lea más: Investigan a falsas monjas por captar a niñas para explotación laboral
La acusación relata que el tormento de de la adolescente llegó a su fin en setiembre del 2023, cuando ante la presión de la madre de la adolescente, quien reclamaba en forma reiterada la situación de su hija, Rufina Salinas ordenó a Olga Bogado que le traslade nuevamente a la adolescente hasta el local del Km. 14 lado Acaray de Minga Guazú.
Juicio por supuesta trata de personas sigue el miércoles 4
El requerimiento destaca que en dicho local, la joven quedó a cargo de Rufina Salinas, “quien en fecha 20 de septiembre del 2023, dejó a la adolescente frente a su vivienda, no sin antes previamente amenazarla para que no contara nada a su madre, sobre lo que le sucedió, y darle instrucciones para que mintiera”.
En lo que va del juicio, más de treinta testigos ofrecidos por las partes se han presentado a dar sus testimonios y para el próximo miércoles 4 de marzo está prevista la última declaración testifical.
Posteriormente, el Tribunal definirá si las partes presentan sus alegatos finales al término de la declaración o dispone un cuarto intermedio para la continuación de la audiencia en otra fecha.