En el Oratorio Gamarra, el religioso Armando Sotelo exhortó a los presentes a mantenerse firmes en la fe que profesan, invitándolos a acercarse con confianza “al trono de la gracia para alcanzar la misericordia y la ayuda oportuna que más necesitamos”.
La subida al cerro se vivió como un verdadero acto de elevación espiritual. Los peregrinos llegaron para cumplir promesas ante la sagrada cruz y participar de la celebración de la Palabra de Dios, además de encender velas como signo de fe y recogimiento.
En su reflexión, el padre Sotelo recordó que Jesús es la ayuda oportuna para la humanidad, destacando su entrega, su obediencia y su sacrificio. Señaló que, a pesar de ser Hijo de Dios, padeció y aprendió la obediencia, convirtiéndose así en causa de salvación eterna para todos.
En ese sentido, instó a los fieles a reconocer su condición humana y a invocar con humildad la gracia y la protección divina.
La peregrinación fue encabezada por el sacerdote, quien guió a los fieles a lo largo de las 14 estaciones, iniciando el recorrido al costado del templo San Buenaventura y culminando en la cima del cerro.
Tradición y cultura en la cima
Uno de los momentos más llamativos fue la elaboración del tradicional pan de Semana Santa. En la cima del cerro, Sergio Amarilla, junto al director de Cultura y Turismo de la Municipalidad, Milciades Larroza, llevó adelante la preparación de este alimento a base de masa madre, harina común e integral.
La actividad captó el interés de niños y jóvenes, quienes participaron activamente en el amasado y en la cocción dentro del tradicional tatakua (horno de barro), fortaleciendo así el valor cultural y comunitario de la jornada
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Fe que se transmite de generación en generación
Los peregrinos llegaron con diversos propósitos: algunos para agradecer favores recibidos y otros para elevar peticiones especiales. A lo largo del trayecto, el silencio, la oración y la reflexión marcaron el ambiente.
Ya en la cima, además de la experiencia espiritual, los visitantes pudieron contemplar la imponente belleza natural del entorno.
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Otros visitantes también recorrieron el Ikua Kerana, una naciente de agua donde la gente llega a lavarse la cara para recibir la gracia. También visitaron la Pisada de Santo Tomás; la creencia popular señala que, si el pie del peregrino coincide con las pisadas en las rocas, éste tendrá suerte durante todo el año y le será fácil contraer matrimonio.
En el Oratorio Gamarra, Polonia Fernández, una de las coordinadoras, destacó que esta práctica es una herencia de los antepasados que sigue viva en la comunidad. En su caso particular, expresó que su pedido es tener fuerzas para continuar sirviendo a los más necesitados. Recordó, además, que el Viernes Santo se mantiene la tradición de no rezar el Santo Rosario, sino únicamente tres Ave Marías y un Padre Nuestro.
Por su parte, Águeda Moreno compartió su testimonio de fe, señalando que hace más de 40 años sube al cerro para agradecer por la salud de su familia, así como para pedir que nunca falte el pan en su hogar y que su vivienda no sea afectada por la tormenta.
El Cerro Jejupi se consolida en este municipio como un espacio donde la fe, la tradición y la comunidad se encuentran, manteniendo viva una práctica que trasciende generaciones y fortalece la identidad espiritual del pueblo.