Durante la Semana Santa, las rutinas alimenticias suelen cambiar, lo que puede representar un riesgo para personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión arterial u otras patologías.
Ante esta situación, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) emitió una serie de recomendaciones orientadas a preservar la salud y evitar descompensaciones.
Las autoridades sanitarias insisten en que los pacientes bajo tratamiento farmacológico deben seguir estrictamente las indicaciones de su médico tratante. Suspender o modificar la medicación sin supervisión puede generar complicaciones graves.
Asimismo, recalcan que la alimentación debe continuar alineada con las recomendaciones médicas, incluso durante días festivos.
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Alimentación saludable en Semana Santa
Uno de los principales desafíos en esta época es el consumo de alimentos tradicionales, que en muchos casos contienen altos niveles de sodio, grasas o azúcares.
Por ello, se recomienda: disminuir el consumo de sal y reemplazarla por hierbas y especias ayuda a controlar la presión arterial.
Se aconseja ingerir al menos cinco porciones diarias de distintos colores, lo que garantiza un buen aporte de vitaminas y antioxidantes.
Carnes magras, huevos y lácteos descremados son opciones recomendadas para mantener una dieta equilibrada.
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Más fibra y menos ultraprocesados
El consumo de alimentos ricos en fibra, como semillas, legumbres y frutos secos, contribuye a mejorar la digestión y el control glucémico.
En contrapartida, se sugiere evitar o reducir bebidas gaseosas y azucaradas; alcohol y alimentos procesados e industrializados.
El Ministerio también enfatiza la importancia de una correcta hidratación, recomendando beber entre 2 y 3 litros de agua por día.
Además, mantener una rutina de actividad física regular es esencial para el control de enfermedades crónicas y el bienestar general.