La Semana Santa se vivió con una multitudinaria asistencia en la segunda noche del “Kurusú rapé” en Villa Elisa, la noche del Viernes Santo. El público ingresó, y observó la proyección de un mapping, que mostró una serie de imágenes de Jesús en una cruz gigante. Al final apareció la palabra paz en los diferentes idiomas del mundo, incluido en guaraní: “Py’aguapý”..
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Las estatuas vivientes se conjugaron con el efecto de las luces, el maquillaje, y los vestuarios escogidos para que las imágenes tomadas con los celulares pudieran resaltar sin importar la resolución de las cámaras.
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En total se prepararon 15 estaciones de estatuas vivientes. El primer cuadro un ángel sosteniendo la cruz que llevaría Jesús en el calvario. Luego cuando Jesús fue juzgado por el rey Herodes, y finalmente cuando Poncio Pilatos se lavó las manos entregando a Jesús a merced del pueblo.
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En el siguiente cuadro muestra a Jesús caer por el peso de la cruz por primera vez. En el siguiente cuadro, Jesús se encuentra con su madre. Luego se cruza por un sendero en donde pendían varios cuadros en la parte posterior del techo. En los costados los soldados romanos hacían guardias para recibir al grupo.
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En el siguiente cuadro se observa a Simón de Cirene, quien cargó la cruz de Jesús. Seguido, la Verónica secó el rostro de Jesús en el siguiente cuadro. Luego se pasó nuevamente por un sendero iluminado con más de 5.000 candiles y 1.500 antorchas, donde se pudo avistar 100 palomas blancas. Símbolo de amor y paz.
Jesús a pesar del dolor, reunió fuerzas para continuar. En su trayecto se encuentra con varias mujeres que llora a sus pies. El las consuela, y continúa en el calvario. En otro cuadro, Jesús cae por tercera vez. En otro cuadro, Jesús es despojado de su vestimenta. En otro escenario, lo crucifican.
En el antepenúltimo cuadro viviente, Jesús es crucificado junto a dos criminales. En ese acto se comparten las siete palabras que dijo Jesús antes de fallecer. En el penúltimo, los soldados lo liberan de la cruz, y entregan a su madre María para que sea sepultado. Finalmente, Jesús sale del sepulcro dando señal de que había resucitado.
Al finalizar el recorrido. Los visitantes pasaron a servirse chipa con cocido. Ofrecido por la organización religiosa.
El acceso fue libre y gratuito. El Kurusú Rapé es organizado y producido cada año por la Municipalidad de Villa Elisa, con apoyo de la Gobernación Central. La dirección general está a cargo del maestro Juan Méndez, y la asistencia de Ana Alvarenga, con la colaboración de la Escuela Municipal de Teatro de la ciudad y voluntarios de ciudades vecinas.
Estacioneros cantan a visitantes
La Sociedad de la Santísima Cruz fundada en el año 1946 es liderado por un grupo de estacioneros. En total 12 en la actualidad. Uno de los maestros es Silvio Valenzuela, quien contó que su abuelo fue el fundador de los estacioneros de Villa Elisa centro.
Este grupo de jóvenes y señores cada año asiste al lugar para cantar el purahéi jahe’ó. Hacen tres cantos desde el inicio de la entrada. Ellos esperan continuar por muchos años la tradición que sus ancestros le heredaron.