Día del Maestro en Paraguay: un homenaje a la resistencia y la reconstrucción

Maestra rural enseñando al aire libre - Paraguay, lugar sin identificar (1947), colección David Velázquez Seiferheld.Gentileza

Cada 30 de abril, Paraguay honra una de las figuras más importantes para la formación de sus ciudadanos: el maestro. Lejos de ser una fecha meramente protocolar, el Día del Maestro es un recordatorio de la resistencia cultural y la reconstrucción nacional, una labor que históricamente se lleva adelante con más voluntad que recursos.

La elección del 30 de abril como Día del Maestro en Paraguay no fue al azar. Se estableció en el Congreso de Educadores de 1915, coincidiendo con el nacimiento de la formación docente en el país y como un homenaje a quienes, tras la Guerra contra la Triple Alianza, entendieron que la única forma de levantar una nación en ruinas era a través del aula.

El historiador David Velázquez Seiferheld, experto en historia de la educación paraguaya, explica que la formación docente se remonta a 1894 con el surgimiento de la Escuela Normal.

“La instrucción científica y hecha desde el Estado comenzó con la creación de la Escuela Normal en 1894. Allí comenzó la formación sistemática y científica del magisterio. Antes no había formación sistemática; los profesores eran extranjeros que venían al país ya con algún título o gente que tenía un perfil muy mínimo de saber leer y escribir”, comenta el investigador.

Una profesión con rostro femenino

El rol de enseñar recae mayoritariamente en las mujeres y hubo todo un contexto histórico que favoreció este fenómeno. En el caso de nuestro país, sus dos grandes guerras.

“Se potenció el rol femenino y la educación cumplió un rol muy importante porque formó, por ejemplo, a las mujeres oficinistas durante la Guerra del Chaco. O sea, las mujeres que ocuparon los lugares que dejaron los varones movilizados y reclutados por el Ejército y con eso se abrió por primera vez en el país todo un campo profesional para las mujeres", señala.

Según datos publicados en 2024, en números redondos, la proporción es de 65 por ciento de mujeres y 35 por ciento de varones en la Educación Escolar Básica y Educación Media.

Los maestros y la guerra

El contexto bélico en el Chaco sin duda marcó el quehacer docente por esos años, ya que los educadores asumieron un rol que trascendió la enseñanza académica para, desde su lugar, aportar su esfuerzo en la reorganización escolar.

“Los maestros cumplieron un papel muy importante durante la Guerra del Chaco, organizando las chacras escolares, la tarea textil en la fabricación de frazadas y ponchos para enviar al frente de guerra y también para proteger a los huérfanos de la guerra”, relata Velázquez.

Niña canta ante tropas y enfermeras prestas a partir al Chaco en el patio de la antigua Escuela Militar. Colección David Velázquez Seiferheld.

En una parte de su libro “Enseñar, alimentar, cuidar. Las escuelas paraguayas durante la Guerra del Chaco”,el autor consigna:

“Durante 7 meses, entre octubre de 1932 y mayo de 1933, los ingresos provenientes de los salarios docentes, aportes estudiantiles y donativos, habían financiado la instalación y el funcionamiento de cuatro salas hospitalarias que funcionaban en la Escuela. Además, sostenían con sus aportes una sección de 100 camas en la sede la Cruz Roja”.

Figuras imprescindibles de la Educación en Paraguay

La historia educativa del país está escrita con nombres propios que desafiaron las convenciones de su época y sentaron las bases pedagógicas que rigen hasta hoy.

Retrato a carbonilla del gran maestro Ramón Indalecio Cardozo, donado al museo por sus descendientes.
  • Delfín Chamorro (1863 – 1931)

Considerado el maestro de maestros y el más grande gramático paraguayo. Su aporte no fue solo pedagógico, sino revolucionario en el lenguaje.

Aporte clave: creó un método innovador para la enseñanza de la lengua castellana, alejándose de la memorización rígida y enfocándose en el razonamiento lógico. Su visión permitió que generaciones de paraguayos comprendieran la estructura del idioma desde una perspectiva analítica.

  • Adela Speratti (1865 - 1902) y Celsa Speratti (1868 – 1938)

Hermanas que se convirtieron en el símbolo de la formación docente femenina en el país. Tras formarse en Argentina bajo la influencia de las ideas de Sarmiento, regresaron al Paraguay para profesionalizar la enseñanza.

Aporte clave: fundaron la primera Escuela Normal de Maestras en Asunción. Adela, con un perfil más ejecutivo, y Celsa, con una profunda sensibilidad pedagógica, organizaron los planes de estudio y elevaron el estatus del magisterio, permitiendo que la mujer paraguaya accediera a la formación profesional.

  • María Felicidad González (1884 – 1933)

Considerada la heredera espiritual y profesional de las hermanas Speratti, bajo cuya tutela se formó, y una de las primeras voces del feminismo intelectual en el país.

Aporte clave: firme defensora de métodos pedagógicos activos, buscando que el alumno dejara de ser un receptor pasivo para convertirse en protagonista de su aprendizaje. Motivó activamente a las mujeres a seguir carreras universitarias y a ocupar espacios de toma de decisiones, rompiendo con el estigma de que la mujer solo debía aspirar a tareas domésticas o de cuidados básicos.

  • Ramón Indalecio Cardozo (1876 – 1943)

El gran reformador de la escuela paraguaya. Su influencia fue tal que sus ideas siguen siendo objeto de estudio en las facultades de pedagogía.

Aporte clave: introdujo la “Escuela Nueva” en Paraguay. Cardozo creía en una educación activa, donde el niño fuera el centro del aprendizaje y la escuela un reflejo de la vida social. Propuso que la educación debía ser integral, vinculando el trabajo manual con el intelectual y fomentando el contacto directo con la naturaleza.

  • Rosa Peña de González (1843 – 1899)

Una figura central en la transición educativa de la posguerra. Ejerció el magisterio en la Argentina y regresó al Paraguay al finalizar la Guerra de la Triple Alianza para sumarse a la reconstrucción nacional.

Aporte clave: fue una de las principales impulsoras de la educación primaria y trabajó incansablemente en la creación de escuelas públicas en un momento donde la infraestructura del país era inexistente. Su gestión fue vital para reorganizar el sistema educativo nacional.

La verdadera foto de Celsa y Adela Speratti.

Desafíos actuales para los maestros paraguayos

Hoy, el magisterio paraguayo enfrenta retos que los pioneros del siglo XIX apenas podrían imaginar: la integración tecnológica, la pluriculturalidad en el aula y la necesidad de una infraestructura que acompañe el crecimiento demográfico.

Sin embargo, la esencia del reporte diario en las escuelas de frontera, en las instituciones rurales y en los centros urbanos sigue siendo la misma: la convicción de que el aula es el primer territorio de libertad.

El Día del Maestro en Paraguay es, en última instancia, una celebración de la memoria. Es el reconocimiento a quienes, con tiza en mano, supieron dibujar el futuro de la Nación.

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