Esta tarde, las calles del barrio Sajonia fueron el escenario de la octava edición de la “Marcha de la Vida Asunción 2026”.
El evento, que coincide con la conmemoración del Yom HaShoah (Día del Holocausto), inició a las 16:00 en el emblemático parque Carlos Antonio López, desde donde una marea de banderas de Israel y Paraguay avanzó hacia la Plaza de la Justicia. Allí, frente a la sede del Poder Judicial, se llevó a cabo una ceremonia cargada de simbolismo y testimonios.
Un puente entre el pasado y el presente
Los organizadores enfatizaron que el objetivo de esta movilización es triple: recordar, reconciliar y levantar una bandera de apoyo. Mónica Neff, una de las referentes del movimiento, señaló que la marcha no solo busca honrar la memoria de los seis millones de judíos asesinados en la Segunda Guerra Mundial, sino también alertar sobre el resurgimiento del odio racial.
“Queremos mostrar que no solamente estamos orando, sino que levantamos nuestra voz. Salimos a la calle para ser visibles y decir que no nos callamos ante el antisemitismo que se levanta mundialmente y también aquí en Paraguay”, afirmó Neff, haciendo alusión a la reciente aparición de panfletos nazis en el país.
El peso de la historia
Uno de los momentos más profundos de la tarde fue el testimonio de Ruth Karrer, ciudadana alemana residente en Paraguay, quien compartió su motivadora y valiente perspectiva personal.
“Mis abuelos fueron parte de los autores del Holocausto. Cada año recordamos junto a la comunidad judía lo que pasó; nunca pensé que volvería a vivir este clima de odio”, relató Karrer. “Estamos aquí para ponernos del lado correcto de la historia y asegurar que lo que pasó hace 85 años no se repita jamás”, expresó.
La movilización en Asunción es parte de un esfuerzo global de la Marcha de la Vida Internacional, que une a personas de más de 20 naciones. En Paraguay, el movimiento ha mostrado un crecimiento sostenido, con marchas realizadas en diferentes departamentos.
Bajo la consigna “Am Israel Jai” (El pueblo de Israel vive), la comunidad dejó un mensaje claro de resiliencia y paz en el corazón de Asunción.