Vecinos de zona Carmelitas frenan “avivada” de concejales que buscaban cerrar calles para bares

Pobladores de Villa Morra se manifiestan contra el cierre peatonal de la calle Senador Long en Asunción.

Pobladores de la zona de Senador Long impidieron el bloqueo de la transitada arteria, aprobado entre gallos y medianoche por concejales suncenos, según denunciaron. Los vecinos de la zona Carmelitas denuncian roscas de impunidad, polución sonora que genera molestias y enfermedades al barrio. Por otra parte, lamentan el abandono de la Policía y la Municipalidad.

Los antiguos pobladores del barrio Villa Morra, de Asunción se plantaron y lograron frenar lo que califican como una abierta “avivada” de la Junta Municipal de la capital. Según deuncian, el miércoles pasado, un grupo de concejales intentó autorizar el cierre peatonal de la calle Senador Long durante el último fin de semana.

El objetivo real, según manifestaron los afectados, era entregar el espacio público para el lucro exclusivo de tres o cuatro locales nocturnos.

Según señalaron, la resistencia de las familias del vecindario evitó que se consume el atropello, debido a que el intendente capitalino no llegó a firmar ninguna resolución de respaldo. Los vecinos de la zona recordaron que la medida fue empujada con llamativa insistencia por los concejales Arturo Almirón, Fiorella Forestieri y Juan Carlos Ozorio, quienes supuestamente pretendieron pasar por encima de las atribuciones del Ejecutivo.

Negocio para pocos, calvario para varios

La calle Senador Long constituye una arteria estratégica para la conectividad del microcentro comercial y residencial de Carmelitas. Una de las voceras del reclamo vecinal, relató el caos logístico que causan el cierre de tránsito y que terminan embotellando toda la zona.

La pobladora advirtió sobre el peligro para la seguridad general. Relató que la cercanía con los bomberos voluntarios de la Plaza de las Américas convierte a la calle en una vía de evacuación ante emergencias. “Si la calle está copada de mesas, es imposible despejar la zona ante un siniestro. Es un perjuicio gigante para miles de ciudadanos, solo para beneficiar el bolsillo de unos pocos bares que acumulan entre 50 y 60 actas de intervención municipal guardadas en los cajones”, disparó la vecina.

Polución que enferma a los vecinos

El calvario de las familias vecinas también tiene que ver con la polución sonora. Susana Solís, otra residente cuya familia habita el sector desde el año 1972, relató con impotencia cómo el ruido estruendoso de los locales nocturnos le desató cuadros severos de neurosis y afecciones cutáneas a raíz del estrés por la falta de descanso crónico.

Vengo de madrugada a pedirles por favor que bajen el volumen y a propósito ponen más fuerte. A veces es el dueño solo con tres o cuatro personas, sin clientes en el local, pero con la música a todo volumen”, lamentó Solís.

Cuando llaman al sistema 911 de la Policía Nacional, los uniformados responden que el control de ruidos molestos es competencia de la Municipalidad de Asunción. Sin embargo, al ingresar el reclamo formal al canal de denuncias de la comuna, los funcionarios municipales les indican que deben comunicarse con el 911, dejando la zona en una total tierra de nadie.

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