Mariano Roque Alonso: así se encuentran las calles detrás del aeropuerto Silvio Pettirossi

Vehículos transitan por una calle deteriorada detrás del Aeropuerto Silvio Pettirossi.

La avenida General Bernardino Caballero, en Mariano Roque Alonso, presenta un estado calamitoso. Baches peligrosos, calles inundadas y falta de mantenimiento ponen en riesgo a conductores y vecinos en este tramo crítico.

La infraestructura vial en la ciudad de Mariano Roque Alonso ha llegado a un punto crítico. El tramo de la avenida General Bernardino Caballero, situado estratégicamente detrás del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi y que conecta con la exruta Transchaco, se ha convertido en una verdadera trampa mortal para los automovilistas.

Se trata de una calzada prácticamente destruida, con cráteres de gran profundidad que, tras las precipitaciones, se transforman en trampas ocultas bajo el agua.

La zona, que funciona como un corredor de alto flujo, soporta diariamente el peso de camiones de gran porte, además de una constante circulación de vehículos particulares y motocicletas, exacerbando el deterioro de una carpeta asfáltica que parece haber desaparecido.

Silvia Carballo, vecina residente de la zona, expresó su indignación ante la falta de una respuesta contundente por parte del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).

“Esta es una zona de muchísima circulación de vehículos de todo tipo, incluidos los de gran porte. Es lamentable que el Ministerio, que tiene obras de duplicación en las cercanías, no sea capaz de realizar un trabajo de bacheo de calidad que dure, al menos, el tiempo que tardarán en concluir los proyectos actuales”, manifestó Carballo.

La frustración de los vecinos no es menor y aseguran que los trabajos de reparación realizados hasta la fecha son superficiales y efímeros.

Además del peligro físico que representan los baches para la integridad de los vehículos, la zona presenta un grave problema de salubridad. La acumulación de agua no solo proviene de las lluvias, sino también de desagües cloacales a cielo abierto que desbordan sobre la calzada, creando un foco de contaminación constante.

Peligro latente y tránsito paralizado

Los usuarios de la vía denominan al tramo como un “rosario de baches”. Esta denominación no es exagerada, ya que la seguidilla de pozos obliga a los conductores a realizar maniobras peligrosas invadiendo el carril contrario o frenando de golpe, lo que aumenta exponencialmente el riesgo de accidentes fatales y genera un cuello de botella que ralentiza el tránsito en toda la zona.

La comunidad exige a las autoridades locales y nacionales una intervención integral y definitiva. Lo que hoy es un camino intransitable, es la conexión vital para cientos de trabajadores y ciudadanos que, desde hace años, deben lidiar con una infraestructura que atenta contra su seguridad y su patrimonio.

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