Cientos de fieles llenaron la Catedral de Concepción y su explanada durante la ceremonia de ordenación episcopal del monseñor Cristino Ramos González. Personas provenientes de distintos puntos del país e incluso de la Argentina llegaron hasta la capital del primer departamento, donde el sexto obispo nombrado, tomó posesión canónica.
El obispo consagrante fue el presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) y obispo de la Diócesis de San Pedro Apóstol, Pierre Laurent Jubinville. Durante su homilía dijo que el nuevo obispo asume en una zona marcada por la pobreza, la postergación, donde existen narcotraficantes y está militarizada.
“El norte es pobre y postergado, nuestro campo tradicional envejece y se vacía, penetran los narcotraficantes para dominar e instaurar poder bruto y de dinero”, sostuvo el obispo.
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“Hay muchas comunidades indígenas con un rico patrimonio que están instrumentalizados. Hay empresas familiares de larga tradición, propietario de grandes extensiones de tierras. Hay historias de solidaridad y hospitalidad e historias de violencia y traumas. La zona está militarizada”, explicó el monseñor Jubinville.
“Esta es la mesa a la que se te invita- dirigiéndose al nuevo obispo- y estos son los comensales”, finalizó.
“Busquen primero el reino de Dios”
Ese es el lema episcopal del obispo Cristino Ramos González, quien luego de la celebración se dirigió a los que les acompañaron durante su ordenación episcopal.
Agradeció a todas las personas que han estado con él en sus años de formación y de presbiterio en los distintos puntos donde le ha tocado trabajar pastoralmente.
Dijo que acompañará al pueblo sin distinciones, se mostró abierto al diálogo con todos los sectores de la sociedad.