Se trata de un Bombardier Challenger 601-3A (matrícula estadounidense N116HL), un “juguete” ejecutivo cotizado hoy entre 1,5 y 4 millones de dólares. El avión fue interceptado en un hangar privado del aeropuerto Silvio Pettirossi tras aterrizar desde Miami con escala en Panamá.
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Traía una carga de marihuana de alta pureza que, según los investigadores, en el mercado brasileño ronda los 14.000 dólares el kilo. Traducido a números finos: la caída del envío le dejó a la estructura criminal un agujero de casi 3,6 millones de dólares.
De las causas judiciales al resguardo militar
Para cerrar el trámite de entrega y evitar que el vehículo aéreo termine juntando polvo o deteriorándose en la pista, las autoridades se movilizaron. En ese sentido, la fiscala Cubilla se presentó junto a la ministra de la Senabico, Teresa Rojas, para formalizar el traspaso de la nave.
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Como la Senabico no tiene espacio ni infraestructura para estacionar un avión de esta envergadura, el resguardo pasa a ser de la Fuerza Aérea. La nave quedó bajo la guarda y custodia de la Primera Brigada Aérea, a cargo del general de brigada Édgar Leguizamón Ovelar.
Con esta movida se asegura el resguardo del avión mientras el proceso contra el estadounidense David Thomas Wise y los demás imputados sigue su curso en los tribunales de Crimen Organizado.