La imputación presentada por la fiscala Yeimy Adle en contra del extitular de Petropar, Eddie Ramón Jara Rojas y su excónyuge, Karina Estefana Otazú Fleitas, por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos, respectivamente, revela que del total de su patrimonio económico Jara solo pudo justificar los orígenes del 2,67% de los mismos, quedando un agujero financiero sin justificar del 97,33%.
El escrito fiscal refiere en una de sus páginas que, al extitular de la petrolera estatal, Eddie Jara, se le atribuye que, durante el ejercicio de sus funciones públicas, habría obtenido, poseído y aplicado bienes, derechos, créditos y disponibilidades que excederían su capacidad económica legítima que, para 2025, ascendían a G. 44.956.148.
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Entre los elementos que sustentan las sospechas de la investigadora, se cita el aumento declarado de su patrimonio neto entre los años 2018 y 2023 de G. 6.594.351.228; a ello se suma que no haya datos suficientes sobre el origen del capital que utilizó para adquirir un inmueble de San Bernardino.
Otro elemento que se añade es el haberse constituido en acreedor crediticio, en 2022 por G. 700.000.000 a Diana Paola Gamarra Agüero, dueña de la firma “Empanadas Sabrositas” y en 2023, por G. 2.800.000.000, a Edith Marilín Ayala de Macchi, propietaria junto con su esposo de una franquicia de Petropar.
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A ello también, agrega la Fiscalía que, al tiempo de realizar los préstamos, Jara también tenía obligaciones por préstamos obtenidos de entidades bancarias y cooperativas que totalizaban la suma de G. 90.906.604 en forma mensual, sin contar otros pagos que debía realizar.
Es así que, en octubre del año 2025, Eddie Jara registró egresos por un total de G. 570.680.982, pese a solo percibir a esa altura un salario de G. 44.956.148 en forma mensual. La extrema diferencia entre egresos e ingresos declarados alimenta aún más las sospechas de presunto enriquecimiento ilícito por parte del extitular de Petropar.
Eddie Jara y un agujero financiero de más de G. 5.399 millones
Por otra parte, la Fiscalía destaca que entre el 16 de agosto de 2023 y marzo de 2026, Jara realizó depósitos y aplicaciones de efectivo por la suma de G. 5.547.396.611, incluidos los saldos del préstamo y de la tarjeta de crédito de Banco Familiar, que informó como cancelados.
Pero, aun descontando el residual relativo a los impuestos a la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), consistente en la suma de G. 147.945.999, lo cual representa el 2,67% del patrimonio, la diferencia hace notar el monto de G. 5.399.450.612 que no puede ser justificado por el extitular de la petrolera estatal y que representa el 97,33% de los bienes.
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Este último monto, está exclusivamente relacionado a Eddie Ramón Jara Rojas y es el aumento patrimonial no justificado durante el ejercicio de la función pública.
En tal sentido, la Fiscalía reiteró que todos estos datos “permiten sostener en grado de sospecha suficiente que Eddie Jara habría obtenido la propiedad, la posesión y el usufructo de bienes, derechos y servicios cuyo valor de adquisición habrían sobrepasado sus ingresos lícitos”, mientras era presidente de Petropar.
Sin embargo, no solo habría tenido ingresos, sino que también “habría cancelado, luego de su ingreso a la función pública, deudas que sobrepasarían sus legítimas posibilidades económicas”.
Actos que permiten sustentar sospechas hacia Eddie Jara
La Fiscalía sostiene que “la hipótesis no se sustenta en el vínculo matrimonial, sino en actos propios”. Al respecto, menciona la imputación el cheque que habría cobrado Jara, con relación a la operación de venta del inmueble de San Bernardino a Salma Agüero (actual ministra de la Juventud), cuyo origen de fondos para su adquisición de parte de Eddie Jara, no se habría justificado hasta la fecha de acuerdo a su capacidad económica de la época.
También se cita a la exesposa de Jara, Karina Otazú, como presunta acreedora de un préstamo, teniendo como instrumento legal un pagaré suscripto por el Dr. Sergio Fernando Ferrari Esgaib, cuya trazabilidad de efectivo disponible no se encuentra acreditada en los ingresos justificables de Eddie Jara.
Además, Karina Otazú era co-titular de una cuenta en el Banco Itaú Paraguay SA, entidad de la cual habría obtenido un préstamo para luego intervenir como compradora en una operación ganadera, dinero que fue acreditado en la referida cuenta.
Sobre ese crédito, se documentaron 12 cuotas mensuales de G. 77.005.174 cada una, por un total contractual de G. 924.062.088; pero, en los extractos examinados no se habrían identificado débitos bancarios correlativos, y el importe mensual de la cuota habría superado ampliamente el salario mensual de Eddie Jara.