450 data centers en Latam, 10 en Paraguay

Data centers operativos.

América Latina atraviesa un proceso acelerado de expansión de su infraestructura digital, con más de 450 data centers operativos, mientras en el país se han construido únicamente 10. Para Diego García, vicepresidente de la Cámara Fintech, el precio energético paraguayo “se volvió algo relativo” ante la falta de reglas claras, regulación y nuevos esquemas contractuales que promuevan la infraestructura digital.

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La región ha dejado atrás el modelo de pequeños centros corporativos para dar paso a complejos de alta densidad, impulsados por la demanda de servicios en la nube, inteligencia artificial, big data y comercio electrónico.

ABC Negocios conversó con Diego García, vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Fintech, para analizar el panorama de la región y el Paraguay en materia de infraestructura tecnológica.

Panorama de la región.

Brasil lidera en infraestructura

De acuerdo con los datos regionales, Brasil lidera con cerca del 40% de la capacidad instalada, seguido por México, Chile, Colombia y Argentina. Esta concentración responde al tamaño de los mercados, el nivel de consumo digital, la conectividad internacional y marcos regulatorios más consolidados.

Según García, en los últimos cinco años la inversión acumulada en data centers en América Latina supera los US$ 10.000 millones, con el desembarco de actores globales como Amazon Web Services (AWS), Google, Microsoft y Huawei. Este flujo de capital transformó a la región en un nodo estratégico dentro del ecosistema digital global.

Evolución tecnológica y nuevas exigencias

La infraestructura de data centers en LATAM evoluciona hacia arquitecturas modulares y escalables, capaces de crecer por etapas y adaptarse a la demanda. A esto se suma la incorporación de tecnologías de refrigeración eficiente, como free cooling e inmersión líquida, y sistemas avanzados de automatización y monitoreo mediante IoT e inteligencia artificial, orientados a la gestión energética y operativa.

Otro eje clave es la sostenibilidad, sostiene García. “Cada vez más proyectos apuntan al uso de energía renovable, certificaciones ambientales como LEED y estándares internacionales del Uptime Institute, además de estrategias de reducción de huella de carbono”.

Data centers como motor de la economía digital

Diego García sostiene que más allá de la infraestructura, los data centers se consolidan como catalizadores de la transformación digital, permitiendo la migración a la nube y el desarrollo de soluciones Fintech, GovTech, EdTech y blockchain, además de servicios críticos en tiempo real. También fortalecen la soberanía de los datos, reducen la latencia y mejoran la resiliencia de los sistemas digitales.

“Sin embargo, el crecimiento del sector está condicionado por factores estructurales: estabilidad macroeconómica, incentivos fiscales, protección de datos, acceso a energía competitiva y marcos regulatorios claros. Países con leyes modernas, tratados comerciales y políticas activas de atracción de inversiones lograron posicionarse como hubs regionales”.

Burocracia y regulación clara

Entre los principales obstáculos para atraer nuevas inversiones figuran la burocracia, regulaciones poco claras o cambiantes, limitaciones en infraestructura eléctrica y de conectividad, escasez de talento especializado y riesgos vinculados a la estabilidad política y económica. A esto se suma un factor crítico: la energía.

Según García, la energía representa hasta el 50% de los costos operativos de un data center. En este contexto, América Latina presenta ventajas comparativas en países como Paraguay y Chile, donde la generación hidroeléctrica y renovable es abundante. No obstante, la volatilidad de precios y la necesidad de redes eléctricas siguen siendo desafíos, particularmente en el mercado paraguayo.

Paraguay: 10 data centers entre potencial y riesgos

Actualmente, sostiene García, Paraguay cuenta con aproximadamente 10 data centers operativos, concentrados en Asunción, Ciudad del Este y Luque. El desarrollo del sector comenzó en la década del 2000 con infraestructuras empresariales y gubernamentales, y cobró mayor dinamismo en los últimos años con la llegada de operadores internacionales y el auge del minado de criptomonedas.

“El mercado local está liderado por empresas nacionales como Tigo, Personal y Copaco, aunque crece el interés de actores extranjeros atraídos por el bajo costo energético y los incentivos fiscales”.

Entre los proyectos en curso se destacan iniciativas vinculadas a servicios cloud, colocation y procesamiento de alta densidad, con foco en sectores financieros, gobierno digital y blockchain.

Además, comenta García, se encuentra en negociación la construcción de un data center especializado en inteligencia artificial para 2026, con una inversión significativa, y el proyecto del MITIC para edificar un centro de datos modular con certificación Tier III en Chaco’i, que centralizará información pública y estaría plenamente operativo en diciembre de 2027.

El Gobierno paraguayo ofrece exoneraciones impositivas a la importación de equipos, incentivos fiscales y facilidades para infraestructura crítica. También promueve la competencia en telecomunicaciones; sin embargo, persisten trabas en la simplificación de trámites, apertura de cuentas bancarias, definición de precios energéticos por parte de la ANDE y garantías para contratos de largo plazo.

Entre las ventajas competitivas del país se destacan el costo de la energía eléctrica, la estabilidad macroeconómica relativa, la ubicación estratégica para atender mercados vecinos y la disponibilidad de terrenos. No obstante, García advirtió que el precio energético “se volvió relativo” ante la falta de reglas claras y nuevos esquemas contractuales.

Las estimaciones indican que la capacidad instalada de data centers en América Latina crecerá a una tasa anual del 12% al 15% en los próximos cinco años. En ese escenario, con un plan formal y reglas claras Paraguay podría duplicar su capacidad, posicionándose como un hub regional de servicios eficientes en energía y procesamiento de alta densidad.

Sin embargo, Paraguay se enfrenta a diversos desafíos, entre los cuales destacan la necesidad de mayor claridad regulatoria, la definición precisa de los costos energéticos por parte de la ANDE, el establecimiento de garantías para contratos a largo plazo también de la ANDE, fortalecimiento de la seguridad jurídica y una mayor flexibilidad en la apertura de cuentas empresariales.

“El Gobierno debe priorizar un entorno atractivo para inversiones en data centers. Brasil y Argentina, con precios de energía más altos, captan inversiones gracias a políticas proactivas y estabilidad contractual. Ahora, las empresas priorizan contratos estables a largo plazo sobre el precio de la energía. Es hora de actuar para no perder oportunidades de crecimiento económico y tecnológico”, afirmó.

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