La industria crece, aunque todavía opera por debajo de todo su potencial

Varias industrias nacionales han reducido considerablemente su porcentaje de capacidad ociosa en comparación al año pasado.

El país sumó plantas, recuperó líneas y elevó su producción en varios rubros, pero la utilización efectiva continúa mostrando fuertes contrastes a nivel industrial. La molienda de soja conserva cerca de una quinta parte de su capacidad disponible, los frigoríficos trabajan por debajo de la mitad de su potencial y el cemento se acerca a niveles altos de ocupación. La maquila, en cambio, gana volumen, empleo y nuevos contratos.

La industria manufacturera paraguaya acumuló un crecimiento de 3,2% hasta mayo de 2026, aunque en ese último mes registró una caída interanual de 1,6%, según el Banco Central del Paraguay (BCP). Aumentaron los aceites, los productos químico-farmacéuticos, los minerales no metálicos y los metales comunes, mientras retrocedieron carnes, textiles, productos metálicos y maquinarias. La capacidad instalada tampoco avanza de manera uniforme, ya que en algunos sectores las inversiones ampliaron el potencial de producción más rápido que su utilización y, en otros, las plantas enfrentan restricciones de materia prima o demanda.

Estimaciones promedio de la capacidad instalada a lo largo de varias industrias a nivel país.

Más planta, mismo uso

Durante el primer semestre de 2026, las industrias asociadas a la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) procesaron 1,85 millones de toneladas de soja, 12,4% más que en igual periodo del año anterior. La utilización se mantuvo en 78%, el mismo nivel registrado en el primer semestre de 2025, debido a que también aumentó la capacidad instalada, pero siendo muy superior a porcentajes de años más ociosos. Este año el margen ocioso quedó en torno a 22%, mientras la capacidad diaria de las plantas asociadas llegó a 14.730 toneladas.

En términos anuales, el potencial de molienda se aproxima a 4,77 millones de toneladas. La industria aceitera dispone así de espacio para absorber una porción mayor de una cosecha nacional superior a 11 millones de toneladas, pero una parte importante todavía sale del país en formato de grano. El nivel de ocupación depende de cuánto de esa materia prima permanece en Paraguay y de la competitividad del aceite, la harina y los demás derivados frente a la exportación sin procesamiento.

En la molienda la utilización se mantuvo en 78%, el mismo nivel registrado en el primer semestre de 2025, debido a que también aumentó la capacidad instalada.

Dos límites distintos

La situación más exigente se ve en la industria frigorífica. Durante el primer semestre se procesaron 891.079 bovinos, 24,3% menos que las 1.177.107 cabezas faenadas en igual periodo de 2025. A partir de los niveles mensuales de actividad, estimativamente se observa que las plantas operaron en torno a 45% de su capacidad, dejando aproximadamente 55% disponible. Paraguay cuenta con frigoríficos habilitados para mercados exigentes, pero la recomposición del hato, la menor disponibilidad de animales terminados y la competencia por la hacienda limitan el ritmo de faena.

Asimismo, la reactivación de Frigonorte devuelve actividad a una planta que permanecía fuera del circuito y recupera empleos en la zona de Pedro Juan Caballero, aunque también suma oferta industrial en un momento en que el sector trabaja lejos de su máximo potencial. La infraestructura disponible no es el principal problema, siendo que el límite está en la materia prima necesaria para sostener una operación más intensa.

En el sector cárnico, a partir de los niveles mensuales de actividad, estimativamente se observa que las plantas operaron en torno a 45% de su capacidad durante el primer semestre.

En contraste, el cemento muestra el fenómeno inverso. El consumo nacional ronda 38 millones de bolsas anuales, mientras la capacidad conjunta de las tres cementeras se sitúa entre 40 millones y 42 millones. Esa relación ubica la utilización agregada entre 90% y 95%, con un margen ocioso estimado de 5% a 10%, una brecha menor que la observada años atrás gracias al crecimiento de la construcción y a la recuperación de la producción local.

La Industria Nacional del Cemento (INC) entregó 11,27 millones de bolsas en 2025 y habría trabajado alrededor de 92% de su capacidad actual. En este rubro, el desafío pasa por sostener una demanda capaz de absorber la producción adicional, apoyada en obras de infraestructura, desarrollo inmobiliario y mayor uso de pavimento rígido.

La capacidad de la industria cementera rondó entre el 90% y 95% durante la primera etapa del año.

Más líneas en marcha

La industria maquiladora presenta otro tipo de dinámica, ya que no existe una medición agregada de su capacidad instalada total. Sin embargo, sus indicadores muestran una mayor actividad: las exportaciones alcanzaron US$ 717 millones durante el primer semestre de 2026, 25% más que un año atrás, mientras el empleo llegó a 36.000 personas, con un incremento interanual de 6%.

Las autopartes representaron 32% de los envíos; alimentos y bebidas, 17%; y confecciones y textiles, 16%. Hasta mayo, los hilos y cables utilizados en la industria automotriz exportaron US$ 182,8 millones, 24% más que en el mismo periodo de 2025. Las prendas y artículos textiles avanzaron 10,7%; los hilos, telas y alfombras, 11,8%; y los plásticos, 22,3%. El crecimiento simultáneo de exportaciones y empleo muestra una mayor actividad de las líneas productivas, respaldada por nuevos contratos e inversiones.

Jorge Bunchicoff, presidente de la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (Cemap), explicó a ABC Negocios que la expansión también eleva las exigencias para sostener la operación de las plantas, siendo que las compañías encuentran trabajadores disponibles, pero deben invertir en su capacitación, especialmente para cubrir perfiles técnicos. A esto se suman desafíos vinculados con la energía, la logística, la digitalización y la modernización industrial.

Por ende, la capacidad ociosa de la industria paraguaya en general no responde a un único problema. En la soja, el país dispone de materia prima, pero compite con la exportación del grano; en los frigoríficos, las plantas y los mercados están, pero falta ganado suficiente para sostener una faena más intensa; y en el cemento, el crecimiento de la demanda redujo la brecha positivamente. La maquila avanza con más contratos, trabajadores y producción, aunque su expansión también exige capacitación, energía y logística.

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