Marité de Rasmussen: “Postergar una decisión puede costar más que equivocarse”

María Estela de Rasmussen, cofundadora delSol Shopping & Lifestyle

Empezó con dos supermercados y terminó cofundando delSol Shopping & Lifestyle, el proyecto que ayudó a convertir una zona casi despoblada en uno de los ejes corporativos de Asunción. Hoy preside una agroganadera, el Denide –que cumple 60 años– y Pacto Global Paraguay.

Donde hoy se levantan torres de oficinas, hubo un tiempo en que casi no había nada. María Estela de Rasmussen vio allí lo que pocos veían: un shopping capaz de cambiar el mapa comercial de la capital.

Esa apuesta, delSol Shopping & Lifestyle, es uno de los grandes hitos de una trayectoria marcada por decisiones tomadas en plena incertidumbre. Y por una convicción: liderar es construir con otros y dejar un impacto que vaya más allá de los resultados económicos.

Del supermercado al shopping

Su recorrido empezó en el retail. Junto con una socia abrió dos supermercados, Economax I y II. Años después, ambas dieron el salto que exigió visión, confianza y una enorme capacidad de trabajo.

“Este proyecto nació de una visión compartida y significó apostar, innovar y creer en el potencial de nuestro país”, recuerda.

Para Rasmussen, crecer no se mide solo en cifras. La meta son proyectos sostenibles, con mirada de largo plazo, que generen valor económico, oportunidades para las personas e impacto positivo en la sociedad.

A su criterio, la evolución del shopping corre en paralelo a la del país: acompañó la modernización del Paraguay con nuevas inversiones y una atención centrada en la experiencia del cliente.

Ganadería, con márgenes bajo presión

Su actividad se extiende al sector productivo como presidenta y accionista de Agroganadera La Buena Esperanza SA.

Desde ese lugar describe una ecuación cada vez más compleja para el ganadero: costos en guaraníes, ingresos en dólares y márgenes que se achican.

Decidir a tiempo

La formación permanente ocupa un lugar central en su forma de liderar. Sostiene que nadie termina de formarse, porque las empresas y el mundo cambian sin pausa.

La capacitación le permitió ampliar perspectivas, cuestionar certezas y adaptarse. Pero también aprendió de sus equipos, de sus errores y del día a día.

De todas las lecciones, una sobresale: “postergar una decisión necesaria puede resultar más caro que equivocarse. Saber cuándo cambiar, escuchar otras miradas y no aferrarse a fórmulas que funcionaron en el pasado son capacidades esenciales”.

Propósito social

Su compromiso trasciende la empresa. Preside el Denide y Pacto Global Paraguay, es donada de devoción de la Soberana Orden de Malta e integra consejos de otras organizaciones.

Este año, el Denide cumple 60 años acompañando a personas con discapacidad intelectual de escasos recursos.

Las barreras que persisten

Rasmussen reconoce avances para las mujeres en puestos de decisión, pero advierte que siguen en pie barreras culturales, una distribución desigual de las responsabilidades familiares y mayores exigencias hacia quienes lideran.

En su caso, la respuesta fueron los resultados: su trayectoria le permitió aportar, crecer y demostrar sus capacidades en los hechos.

¿Equilibrio entre vida personal y trabajo? No cree en fórmulas perfectas. La familia es su pilar, y la clave está en fijar prioridades y estar plenamente presente en cada espacio.

A las jóvenes les deja un consejo directo: prepararse, buscar referentes y mentores, preguntar sin miedo y animarse a empezar, aunque no tengan todas las respuestas. Y, sobre todo, construir un liderazgo con propósito.

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