Para Carolina Lenguaza, gerente de Marketing de delSol Shopping & Lifestyle, el éxito adquiere otra dimensión cuando una marca logra ocupar un lugar significativo en la vida de las personas. “Un shopping puede tener los mejores locales, la mejor arquitectura o la propuesta comercial más completa y, aun así, no dejar ninguna huella”, sostiene.
El desafío consiste en convertirse en un espacio al que las personas quieran volver por las experiencias que allí viven. Un cumpleaños, un regalo, un café después de una buena noticia o un encuentro entre amigos pueden transformar un centro comercial en parte de la memoria cotidiana.
Cuando un espacio comercial se convierte en un espacio emocional, deja de ser solamente un lugar de consumo y empieza a aportar calidad de vida. Esa conexión representa uno de los mayores compromisos con Paraguay.
Más que números

Lenguaza considera que las cifras son importantes, pero no cuentan toda la historia. Detrás de cada local existe alguien que decidió apostar por un sueño; detrás de cada nueva marca, una inversión que creyó en el país; y detrás de cada remodelación, cientos de personas que aportan su talento para generar algo nuevo. delSol es un gran ecosistema donde locatarios, colaboradores, proveedores, emprendedores, aliados y clientes forman una misma red de valor, en beneficio de todos. “Las empresas no solo mueven la economía. También mueven oportunidades”, resalta.
Para la gerente de Marketing, creer en Paraguay no significa esperar a que todo esté resuelto. Significa decidir invertir porque todavía existe mucho por construir. Destaca la posibilidad que tiene el país de crear, innovar, elevar estándares y demostrar que las empresas también pueden contribuir a mejorar la vida de las personas.
Crecer con las personas

El crecimiento –explica Lenguaza– nunca fue el objetivo final. Es la consecuencia de seguir siendo relevantes para las personas. Cada inversión, innovación o proyecto adquieren sentido cuando mejora la experiencia de quienes eligen la marca.
Crecer no significa solamente sumar metros cuadrados. También implica ofrecer mejores experiencias, atraer oportunidades, inspirar tendencias y acompañar la evolución de una ciudad que cambia constantemente.
“Las marcas tienen que evolucionar al mismo ritmo que evolucionan las personas. Si dejan de hacerlo, empiezan a quedarse atrás”, señala.
Reinventarse para liderar

Ser el primer shopping del Paraguay representó un hito, pero Lenguaza considera que lo importante fue comprender que ese logro no alcanzaba para los siguientes treinta años.
El liderazgo no consiste en haber llegado primero, sino en tener la humildad y el coraje para reinventarse una y otra vez. En el aniversario número treinta, la marca eligió una frase que sintetiza esa filosofía: “Cada día que nace, nace un nuevo delSol”. Las marcas que permanecen son aquellas que nunca dejan de empezar de nuevo.
Cultura y confianza
La pertenencia al Grupo Azeta –agrega– se construye sobre valores compartidos. Más allá de que sus empresas y rubros sean diferentes, la cultura debe mantenerse. Confianza, ética, visión de largo plazo e independencia son principios que atraviesan al grupo y que las personas pueden percibir antes, incluso, de conocer su estructura. “La confianza nunca nace de un discurso. Siempre nace de la coherencia”, afirma.
Cercanía que acompaña
La identidad de la marca se resume en una idea: “Cercanía que acompaña”. Hay quienes conocieron el shopping de niños y hoy regresan con sus hijos; parejas que tuvieron allí su primera cita, familias que mantienen tradiciones y amigos que continúan encontrándose después de muchos años.
Para Lenguaza, esa continuidad demuestra que las marcas no ocupan únicamente un lugar en el mercado, sino también en la memoria. Cuando una empresa consigue formar parte de la historia personal de miles de personas, deja de ser solo una organización y se convierte en parte de la identidad de una ciudad. Ese vínculo representa un privilegio y una responsabilidad cotidiana.
