Enemigos del Pueblo Paraguayo

La frase que da título a este artículo fue tendencia en estos días en redes sociales, apoyando la idea de cambiar la denominación del grupo criminal. Enemigos, en vez de ejército. Llamar así a esta asociación que, de forma maquiavélica usando mentiras y el terror, predica sus supuestas luchas reivindicativas. No, no son reivindicaciones. Son intereses de delincuentes y asesinos.

No se puede evitar traer a colación que el secuestro número trece en nuestro país sucede en días posteriores a un enfrentamiento donde se produjo la muerte de dos niñas, víctimas ellas, primeramente de sus tutores y encargados, que las soltaron en el campo de batalla.

Es en ese mismo campo donde las actividades no pueden parar por la amenaza y el miedo que viene imponiendo la banda criminal desde hace tantos años. La producción es un sistema de vida, según decía esta semana a ABC Pedro Galli, presidente de la Asociación Rural del Paraguay. “Abandonar todo sería darle la victoria al enemigo”, afirmó. Una frase que describe una realidad.

Eso son criminales que se creen ideologizados, pero que con tremenda bajeza moral han sembrado dolor sobre todo a gente humilde, tratando de instalar la falsa idea de una lucha de clases del rico contra el pobre. La mayoría de sus víctimas son integrantes de familias inocentes que pelean el día a día. No solo gente conocida y con poder. En este último caso, se suma a la lista un indígena, cuya comunidad se ha levantado con valentía y sin miedos para anunciar que ellos mismos ingresarán a los montes a buscarlo.

Ciertamente no se puede endilgar toda la responsabilidad por la falta de resultados solo a este Gobierno, pero tampoco se le debe quitar responsabilidad. La ciudadanía está esperando desde hace prácticamente dos décadas maniobras tácticas efectivas, pero hasta ahora no se han realizado. En términos más sencillos, lo que la sociedad espera es que se acabe definitivamente con este grupo. ¿Existe la voluntad para hacerlo?

Los paraguayos piden resultados y determinación para que se tomen las medidas necesarias a fin de erradicar al grupo que, como perversa estrategia de toda organización asesina, ha enumerado peticiones de imposible cumplimiento para dejar más daño a su paso.

Hay momentos en que se puede y debe criticar. Hay momentos en que tenemos que estar todos juntos. Pero, definitivamente, no podemos quedar indiferentes ante los gravísimos problemas que estamos viviendo. La sociedad debe estar más unida que nunca y exigir acabar con todo tipo de violencia.

Y por parte de las autoridades, necesitamos tener la garantía de que no habrá ningún tipo de aceptación y concesiones ante estos criminales como ha sucedido en otros países donde terminaron ocupando cargos políticos. Que todos los ocupantes de nuestras tierras productivas paraguayas puedan vivir con la absoluta libertad y sin ningún temor de volver a ser víctimas de los enemigos del pueblo.

smoreno@abc.com.py

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