Si bien se han producido avances a nivel mundial con relación a la igualdad entre los géneros a través de los Objetivos de Desarrollo del Sostenible, las mujeres y las niñas siguen sufriendo discriminación y violencia en todos los lugares del mundo.
Realidad local para las mujeres
Paraguay es un país de cerca de 7 millones de habitantes que ha experimentado un sostenido crecimiento económico desde el año 2011, con aislados retrocesos. Sin embargo, no todos los segmentos de la población y las regiones se han beneficiado de estos resultados económicos. A pesar de las importantes mejoras en cuanto a la reducción de la pobreza, persisten los problemas de desarrollo y, principalmente, de equidad.
Si miramos en particular a la población de mujeres, nos encontramos con que representan el 49% de la población total, pero la desigualdad de oportunidades las mantiene marginadas en muchos ámbitos, como el laboral y el político.
En nuestro país, las mujeres ganan solo 75 centavos por cada dólar que ganan los hombres y la tasa de desempleo es de 6,8%, casi dos puntos por encima de la de los hombres. Esta brecha salarial de género es una de las razones por las cuales el 70% de los pobres del mundo son mujeres y niñas, afectando seriamente su autonomía económica. Una investigación realizada por el Foro Económico Mundial en 2019 afirma que tomará hasta 2.255 años para cerrar la brecha salarial de género al ritmo actual.
Por otro lado, Paraguay es el país de América Latina con la más baja participación política de mujeres (19%). Apenas el 39% de las listas de las últimas elecciones generales estuvo compuesta por mujeres, y éstas ocuparon solo el 18% del total de los cargos en disputas en las elecciones generales pasadas. En el Poder Legislativo, las mujeres ocupan menos del 20% de las bancas. Sin duda, la representación política de mujeres sigue siendo un gran desafío.
No podemos dejar de atender, y con urgencia, la situación de violencia de la que en forma constante y creciente son víctimas niñas y mujeres. La pandemia ha significado un gran retroceso en un contexto que ha puesto sobre el tapete la gran vulnerabilidad y escasa protección que tiene el género femenino. En el 2020 fueron registradas 36 mujeres como víctimas de violencia y 2 niñas de 10 a 14 años -en promedio- dieron a luz cada día; solo por mencionar algunos hechos.
Por un futuro igualitario: aporte para el desarrollo sostenible con y para las mujeres
Desde el PNUD consideramos que la participación y la adopción de decisiones plenas de la mujer en los ámbitos personal, político, económico y en la vida pública en general, es un requisito indispensable para la democracia y la paz, y esencial para lograr el Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) trazados para el 2030.
Para promover el empoderamiento de la mujer, la paridad y acceso estamos coordinando acciones y programas que promueven y velan por el cumplimiento de los derechos de las mujeres y la igualdad de oportunidades; propiciando economías inclusivas e igualdad laboral y favoreciendo las condiciones de empleo y seguridad social.
Trabajamos también en la prevención y atención de la violencia contra las mujeres y las niñas en todas las esferas de la sociedad, persiguiendo decididamente los delitos de género y apoyando fuertemente la prevención de estos. Un desafío prioritario es identificar las barreras que impiden que las mujeres de escasos recursos gocen de autonomía económica y accedan al crédito, a información financiera y al ahorro.
Nos enorgullece que la oficina de PNUD en Paraguay ha recibido la certificación de nivel Plata del Sello de Igualdad de Género (SIG); un importante reconocimiento a su aporte en la lucha por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Este sello fue otorgado en el 2020 por la Red Global de Política del PNUD (en inglés, UNDP’s Global Policy Network - GPN); instancia que ha verificado que la oficina de Paraguay ha dado ejemplo en este ámbito con su propia transformación interna, como en su cooperación con el país.
Estamos convencidos de que la distribución equitativa del poder ayuda a abordar mejor los desafíos globales actuales: desde la crisis del COVID-19 y el retroceso democrático, hasta el cambio climático. La participación de las mujeres, en toda su diversidad, aporta inclusividad, perspectivas para la toma de decisiones y puede influir en las políticas públicas y prácticas institucionales desde una lente de género.
Si se facilita a las mujeres y niñas igualdad en el acceso a la educación, atención médica, trabajo decente y representación en los procesos de adopción de decisiones políticas y económicas; empoderamos a las mujeres y con ello propiciamos el impulso de economías sostenibles que beneficiarán a las sociedades y a la humanidad en su conjunto.
La igualdad entre los géneros no es solo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Por eso abogamos y seguiremos trabajando para que este 8M permita realmente derribar las barreras para avanzar hacia un mundo más igualitario.
Estamos a menos de 10 años del plazo final para alcanzar las metas de la Agenda 2030 y sus 17 objetivos de desarrollo sostenible. Debemos redoblar esfuerzos para asegurar los cambios - sean leyes, políticas o decisiones presupuestarias públicas- en la escala necesaria para alcanzar la igualdad de género para el 2030″.
Ahora es el momento de tomar una posición, eliminar las brechas, despejar los obstáculos e invertir en mujeres y niñas. Pasemos definitivamente de las palabras a la acción. No el año que viene, no mañana. El 8M es HOY.
*Representante Residente del PNUD en Paraguay