Vejada “Madre de ciudades”

El 210º aniversario de independencia nos sorprendió por segunda vez consecutiva en pandemia. A diferencia del año pasado –en que prácticamente estuvimos a cero– esta vez la gente volvió a salir a las calles, a tomar las mesas de los bares al aire libre y a visitar sus monumentos más representativos de la nacionalidad.

La Casa de la Independencia recibió embanderada a gran cantidad de personas, al igual que el Oratorio de la Virgen de la Asunción y Panteón de los Héroes, el Palacio de Gobierno, la Catedral... y allí terminamos el circuito.

Sin embargo, hay un sitio con el cual se mantiene una deuda histórica y al parecer continuará así por la inoperancia de las autoridades: la Plaza de Armas.

Este espacio público es un patrimonio indiscutible de aquél 1811 y, pese a estar a pasos del antiguo caserón donde se gestó la revolución, es inalcanzable para la ciudadanía.

“Aquí se encontraba la antigua Casa de Gobierno. En ella se rindió Velasco en 1811 y gobernó Francia hasta 1840. Se demolió a comienzos del siglo XX”, reza la placa en un monolito sobre El Paraguayo Independiente.

La gran brecha entre su pasado de gloria y la actualidad puede apreciarse con nostalgia en las postales de la Asunción de antaño o el conocido óleo de Jaime Bestard. Está convertido en un albañal, con precarias casuchas con familias que aguardan reubicación. Ni una flor, ni un banderín de la tricolor.

A la zona no se puede ingresar porque es ponerse a merced de rateros, es un laberinto peligroso. Y lo advierten las mismas personas que están provisoriamente allí. Esperemos que realmente sea temporal y no se convierta en el provisorio a lo Paraguay.

Que sepamos la Municipalidad de Asunción no se ha visto afectada por un mora masiva en el pago de impuestos, pese a la pandemia. Incluso, se dio un incremento en las recaudaciones según la rendición 2020 presentada recientemente, salvo que se la haya maquillado. Y en Servicios Personales se gastaron nada menos que G. 1.000 millones más que en 2019, lo que significa que se contrató a más gente. Los alrededor de 10.000 funcionarios no están con suspensión laboral, siguen percibiendo sus haberes y el hecho de trabajar en cuadrillas tampoco debería menguar el funcionamiento de la institución.

Durante todo este tiempo de encierro y privaciones que dejó a muchos ciudadanos sin trabajo, mendigando y haciendo malabarismos para sobrevivir, no se puede decir que a la Municipalidad de la Capital le haya ido mal al punto de encontrarse en la indigencia y desfondada para cumplir con su labor. Sin embargo, el intendente Óscar Rodríguez y los 24 concejales actúan como si la ciudad estuviera en la más absoluta miseria.

Deberían haber planificado ya a estas alturas ¿Qué obra dejará esta administración para las generaciones futuras?: ¿recuperar el Parque Caballero?, ¿rescatar la Vieja Costanera de los Bajos del Cabildo? o ¿devolver a la gente la Plaza de Armas y su entorno?

Es probable que estas mismas sean las promesas que nos repitan en su campaña electoral por el rekutú. Suena a disco rayado pero ¿alguien les creerá?

pgomez@abc.com.py

Lo
más leído
del día