Subsidio en el bar

El grupo volvió a reunirse luego de mucho tiempo, en torno a la mesa del bar en la que sus miembros eran capaces de solucionar todos los problemas del mundo en una noche.

Manteniendo la distancia, y contentos por haber recibido ya las primeras vacunas, fueron exponiendo de forma desordenada chistes y comentarios sobre temas que formaban parte del menú habitual, a los que se les sumaron algunos vinculados a la pandemia, el virus y, sobre todo, las vacunas.

Uno de ellos metió allí el recurrente chiste de que también todos ya fueron vacunados en estos días con el aumento del precio de los combustibles.

En ese momento otro fue elegido como blanco de las bromas, al recordarle todos que tenía que agregarle esta vacuna de los combustibles a las 47 cuotas que aún debía en dólares por una camioneta que había comprado, al dejarse llevar por una de esas promociones a sola firma y sin entrega inicial.

Fue en ese momento de risas generalizadas cuando uno de ellos se puso un poco más reflexivo al plantear otro aumento, el del precio del pasaje.

- Muy pocos se dan cuenta, pero los transportistas están volviendo a ser premiados por el Gobierno -disparó-.

Enseguida otro que andaba medio despistado le aseguró que el pasaje no aumentó, porque seguían cobrando G. 2.300 y 3.400 guaraníes.

Esto inmediatamente enervó a quien planteó el tema, que con tono de impaciencia le explicó que el Gobierno les va a pagar a los dueños de los colectivos un subsidio mucho mayor que el que venían recibiendo.

- Sí, pero eso al menos no impacta en el bolsillo de la gente, dijo un tercero, generando un guarará inentendible porque todos querían opinar gritando un poco más que los otros.

El Profe, que como siempre escuchaba atentamente primero a todos cuando trataban de hablar en serio de algún tema, se dispuso a dar su punto de vista generando la atención inmediata del grupo.

- Los subsidios deben establecerse con una duración determinada y responder a un objetivo específico -comenzó diciendo-. Y eso, no estamos viendo en este caso, ya que el Gobierno establece de forma indefinida este sistema para el área metropolitana.

A esto agreguémosle el reclamo de otras regiones, que es justificado, más allá de que quienes intentan defender este subsidio alegan que al ser sobre el transporte también impacta en todo el sistema productivo.

Pero hay más, el aumento del subsidio es retroactivo. A mediados de julio establecen un reajuste para marzo, y vuelven a reajustarlo para abril, quedando por ahora el precio real del pasaje en G. 3.602 y 4.702 guaraníes dependiendo de si es convencional o diferenciado.

El tema es que el pasajero no paga más de forma directa, pero el Estado pasa a pagarles a los empresarios 1.302 guaraníes por cada persona transportada. Al menos ahora dicen que ya será sobre cada pasajero real y no sobre una estimación con la que directamente hasta hace unos meses se les entregaba dinero público por pasajeros y colectivos fantasmas.

Argumentan también que mediante el subsidio las empresas se formalizan para cobrarlo, pero la realidad es que el Gobierno siempre tuvo las herramientas para controlar la formalidad de las empresas y cancelarles los itinerarios. Era solo cuestión de voluntad hacerlo.

Y el tema con el subsidio es que el dinero tiene que salir de algún lado, y ya saben de dónde va a salir, van a ser 20 millones de dólares con bonos soberanos, es decir, endeudarnos para pagar a los transportistas.

- ¿Por qué no dejan el sistema de subsidio y transparentan todo? -preguntó entonces uno de los miembros del grupo-.

- Si quieren mi opinión -respondió el Profe- es porque se usa como herramienta política para maquillar las subas, y un Gobierno debilitado como este no creo que quiera generar otro tema de descontento popular -finalizó-.

Ante el silencio y la excesiva seriedad que generó en la mesa la sentencia del Profe, el más pintoresco del grupo le gritó al dueño del bar que debería subsidiarles algunas cervezas para poder continuar la noche.

- ¡Pagá tu cuenta antes!, le retrucó desde la barra el comerciante.