Vivimos momentos muy difíciles a todos los niveles. Nos preocupan la salud, la economía, la vuelta a clases, el aumento de combustible, las noticias internacionales y muchos otros temas. Todo esto incide en el aspecto biológico y mental causando dolor de cabeza, insomnio, falta de apetito, bajo rendimiento laboral, estreñimiento, fatiga crónica, problemas estomacales, alteraciones en el sistema nervioso e inmune. En realidad, causa muchos otros trastornos.
El doctor Robert Sapolsky (1957), neurólogo norteamericano, considerado un “Dios” por varios neurocientificos renombrados, dice que el estrés puede destruir el funcionamiento óptimo del cerebro y llegar incluso a borrar la memoria. Sapolsky señala que básicamente son tres las formas en que puede ocurrir ese evento en las personas. Primero, se libera cortisol inhibiendo la utilización de la glucosa por el principal centro de la memoria que es el hipocampo.
Por supuesto que si no hay suficiente glucosa en el hipocampo, no hay energía y por lo tanto, el cerebro no puede grabar nada como recuerdo. Esto explica porque la persona sometida a un intenso estrés no puede recordar nada.
En segundo lugar, el exceso de cortisol obstaculiza la actividad de los neurotransmisores cerebrales. Aunque se haya grabado el recuerdo en el hipocampo, es imposible acceder a esa información porque las neuronas se encuentran desconectadas como sucede con el teléfono cuando se produce una tormenta. En este caso, uno se queda atontado temporalmente hasta volver a recuperar la conexión o sinapsis entre las neuronas.
En tercer lugar, siempre siguiendo a Sapolsky, mueren las neuronas. Ocurre cuando el cortisol altera el metabolismo del cerebro y permite que ingrese una exagerada cantidad de calcio. Este mineral genera moléculas llamadas radicales libres que matan a las neuronas. Si esta situación de estrés no se supera, podrían perecer millones de neuronas.
Por su parte, el doctor Dharma Singh Khalsa (1946), médico norteamericano, que conversaba personalmente con Sapolsky, asegura que esas conclusiones son tan certeras que incluso podía servir para detener o curar el Alzheimer y el deterioro de la memoria propio de la vejez.
Impresionante como destruye el cerebro este problema de estrés. Y afecta todo el organismo como señalamos más arriba. Por eso tenemos que cuidar nuestra salud mental y emocional. Hay situaciones que no dependen de nosotros y escapan a nuestro control. No está en nuestras manos solucionar todos los problemas. Sin embargo, podemos usar la cabeza y tomar una decisión correcta. Estar tranquilos ante situaciones difíciles y evitar personas tóxicas. Buscar la paz interior con meditaciones y yoga. Salir a caminar y pasear. Consumir solo alimentos ecológicos y evitar comidas pre elaboradas. Beber mucha agua y seguir cursos de motivación personal, Confiar en Dios y no dejarse dominar por miedos, dudas, angustias y pánico. Toda crisis ha sido superada por la resiliensia, esa enorme capacidad de resurgir una y otra vez, de los problemas, por mas difíciles que sean.