17 de mayo de 2026

Una libido alta no siempre es “más ganas”: a veces es el cuerpo buscando bajar tensión. Diferenciar deseo genuino de impulso ansioso puede evitar culpas, conflictos de pareja y sexo que, en lugar de calmar, deja más inquietud.

Cuando una persona llega a casa cargada de tensión y la otra, en cuestión de minutos, acaba igual de irritada, angustiada o agotada, suele decirse que hay “mala energía” en el ambiente. La psicología relacional le pone otro nombre: parejas “esponja”, vínculos en los que uno —o ambos— tienden a absorber de forma automática el estado emocional del otro.

En la era del estrés constante, el método 5-5-5 se destaca como una herramienta simple y efectiva para gestionar la ansiedad. En solo un minuto, esta técnica de respiración transforma el bienestar emocional, ayudando a recuperar la calma en cualquier situación.

En los últimos años una expresión empezó a circular en redes, podcasts y libros de autoayuda: “ayuno de dopamina”. La promesa es tentadora: si dejás por un tiempo el celular, las series y las redes sociales, tu cerebro “se reinicia” y recuperás la capacidad de concentrarte, disfrutar de cosas simples y pensar con claridad.

Las vacaciones de verano suelen venderse como sinónimo de descanso perfecto: playas tranquilas, planes sin prisas y felicidad garantizada. Sin embargo, para muchas personas el periodo estival se convierte en una fuente adicional de presión: organizar viajes, cuadrar fechas familiares, ajustar el presupuesto, “aprovechar” cada día libre y, al mismo tiempo, mostrar en redes una vida idílica.

En la búsqueda de dormir mejor, concentrarse más o relajarse frente a un día cargado, el término “ruido rosa” aparece cada vez con más frecuencia. Aunque su nombre pueda sonar extraño, se trata de un tipo de sonido estudiado desde hace décadas en física y acústica, que hoy gana terreno en el mundo del bienestar.