1 de abril de 2026

Es Semana Santa y con ella llegan las visitas familiares, la sopa paraguaya, chipa y muchos niños corriendo. Para perros y gatos, esa “fiesta” puede sentirse como ruido, invasión y pérdida de control. Hoy hablamos de algunas claves simples para bajar el estrés sin forzar sociabilidad.

En los últimos años una expresión empezó a circular en redes, podcasts y libros de autoayuda: “ayuno de dopamina”. La promesa es tentadora: si dejás por un tiempo el celular, las series y las redes sociales, tu cerebro “se reinicia” y recuperás la capacidad de concentrarte, disfrutar de cosas simples y pensar con claridad.

Las vacaciones de verano suelen venderse como sinónimo de descanso perfecto: playas tranquilas, planes sin prisas y felicidad garantizada. Sin embargo, para muchas personas el periodo estival se convierte en una fuente adicional de presión: organizar viajes, cuadrar fechas familiares, ajustar el presupuesto, “aprovechar” cada día libre y, al mismo tiempo, mostrar en redes una vida idílica.

En la búsqueda de dormir mejor, concentrarse más o relajarse frente a un día cargado, el término “ruido rosa” aparece cada vez con más frecuencia. Aunque su nombre pueda sonar extraño, se trata de un tipo de sonido estudiado desde hace décadas en física y acústica, que hoy gana terreno en el mundo del bienestar.

Cuando llegan las fiestas hay muchos menús por planificar, regalos por comprar, maletas por hacer, visitas por coordinar, decoración, limpieza antes y después de cada comida… Y, detrás de todo eso, una persona que no solo hace, sino que también piensa, prevé, organiza y recuerda. Eso es la carga mental, el trabajo invisible que sostiene la vida familiar y que en estas fechas se dispara.

El desgano, ese estado difuso de apatía y parálisis, afecta a muchos trabajadores, revelan estudios. Sin embargo, expertos aseguran que es posible revertirlo mediante intervenciones simples y rápidas que activan cuerpo y mente, generando un efecto transformador en menos de una hora.