El alma del rally

Una de las grandes victorias de nuestro país es haber albergado el Mundial de Rally, que brilla en su máximo esplendor gracias a los pobladores de Itapúa, a quienes considero las verdaderas almas de este gran evento internacional. Más allá de los magníficos paisajes o la majestuosa infraestructura, quienes visitan la zona quedan conmovidos por el trato cálido, la amabilidad y la hospitalidad de los habitantes del sur de Paraguay.

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Independientemente del resultado exitoso a nivel organizativo del Campeonato Mundial de Rally, que sin duda es relevante, considero trascendental el impacto positivo en la imagen país que generó la exposición de lo más cautivador de nuestro pueblo. El reconocimiento a la nobleza y cordialidad del itapuense, como un excelente anfitrión, es la presea más valiosa que va a dejar el WRC.

Miles de turistas ya tuvieron la oportunidad de vivir en primera persona nuestra cultura, nuestros espléndidos paisajes y, sobre todo, ese vínculo fraterno y afectuoso que nos distingue. Para muchos de ellos fue la primera vez que ubicaban a Paraguay en el mapa y se llevaran un recuerdo imborrable de nuestra calidez. Encarnación, como epicentro, y todas las localidades involucradas, acogieron al visitante con entusiasmo. Estas ciudades han apostado fuerte por el turismo en los últimos años, entendiendo su potencial para el desarrollo local.

A pesar de las numerosas carencias, el séptimo departamento está bendecido con una exuberante naturaleza, con entornos cautivadores y con los habitantes más acogedores. Esa combinación convierte a la región en un destino esencial para quienes buscan experiencias auténticas.

Especialmente los extranjeros quedaron impresionados por la multiplicidad de culturas que conviven sinérgicamente en este territorio, resultado de distintas oleadas de inmigrantes. Estos matices suavizaron el choque cultural y despertaron un interés genuino por nuestras tradiciones.

Lo que puede venir tras el Mundial de Rally es, sin duda, un renovado interés turístico y comercial hacia nuestro país, que ofrece bondades y vivencias únicas. Fue clave ese contacto directo y sincero: los anfitriones canalizaron la mejor imagen posible de nuestro Paraguay. También merece mención el compromiso de la ciudadanía con un evento de tal envergadura en materia de seguridad y conciencia cívica. Ver a los asistentes colaborando con las fuerzas de seguridad para mantener el orden en los tramos fue un claro ejemplo del alto nivel de involucramiento de los lugareños.

Este evento nos enseñó que la auténtica fortaleza de Paraguay reside en la pasión de sus habitantes y en su hospitalidad. Ahora corresponde capitalizar esta oportunidad, consolidando iniciativas que fortalezcan el turismo y proyecten al país como un destino en el itinerario mundial.

sergio.gonzalez@abc.com.py

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