“No tiene familia”

No hace mucho conversaba con tranquilidad sobre cuestiones laborales con un amigo, hasta que, para justificar que otro colega salía muy tarde de la oficina, dijo: “se entiende, no tiene familia”. Y eso bastó para que la furia se desatara.

Resulta que en la cabeza de muchos sigue siendo inviable que una persona decida (o no pueda) estar en pareja y, “mucho peor” aún, que no tenga hijos.

No tener hijos es, para esas personas, un motivo válido para pedirles horas extras, o para tantear que cubran feriados, o simplemente para entender que “no se apuren” para volver a casa.

Intento por un momento meterme en sus cabezas para imaginar cómo asumen que es la vida de un soltero o de una pareja sin hijos. Supongo que piensan que llegamos a la casa y ya solo nos resta bañarnos, cenar, y a la cama, a mirar fijamente el techo o la pared. Nada de cursos, exámenes, mantener amistades, hacer los quehaceres de la casa, otro trabajo, deportes, tratamientos de salud, ocio. No. La pared.

Y hay un dejo de superioridad en esos comentarios. “Yo, que tengo hijos, te puedo dejar en bola, vos no. Yo, que tengo familia, puedo llegar tarde, vos no tenés justificativo válido. Y vos, y yo, nunca nos vamos a entender”. Ese es el subtexto: somos seres humanos diferentes, de distintas categorías.

Lo irónico es que así como te exigen que tengas hijos para que termines por fin tu curriculum de ser una verdadera mujer, te dejan sola con el crío y con los gastos. Y no voy a empezar a hablar de las estadísticas o la brecha de género o los feminicidios, que seguramente mis colegas ya se habrán encargado de mencionar. Yo, en este Día de la Mujer Paraguaya solo quiero hacer un llamado a la coherencia. Dicen que la mujer paraguaya es “kuña guapa”, valiente, la que levantó el país cuando todo estaba en ruinas. La más gloriosa de América, dijo incluso un Papa y conmovió a todos.

Pero parece que esa gloria tiene condiciones: ser madre, aguantar, no quejarse y, si no tenés hijos, quedarte hasta tarde porque “no tenés familia”. Y la verdadera valentía hoy no es aguantar todo. Es dejar de aceptar que nos midan por el estado civil o por el útero. Porque familia no es una excusa laboral. Y mujer paraguaya no es sinónimo de disponible.

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