Bofetada con champán de oro

En Paraguay ya no nos sorprende la corrupción, pero la falta de tacto sigue indignando como un escupitajo en la cara. Esta semana, mientras los padres en Concepción hacían malabares para comprar uniformes y rogaban que no llueva para que el techo de la escuela no tenga goteras, la gobernadora Liz Meza nos daba una lección de cómo gastar lo que el pueblo no tiene. G. 600 millones es la cifra que se manejó para el “15 años” de su bendecida hija.

Una fiesta que no envidia nada, con flores y decorados traídos aparentemente de contrabando, porque la DNIT tuvo que atajar el camión que venía del Brasil ya que ni los papeles tenían en regla.

Cuando el escándalo saltó a las redes sociales, la gobernadora salió con la vieja confiable de “es plata de préstamos familiares”, cuando ni el más burro ya no se traga ese cuento. En un departamento castigado por la pobreza, la inseguridad y el olvido, que la máxima autoridad se pase presumiendo un nivel de vida ostentosa es, básicamente, escupirle en la cara a cada concepcionero.

Mientras ella elegía el catering más chuchi, miles de niños iniciaban las clases bajo el famoso “mango” del patio, porque ese es el sitio de aprendizaje. ¿Con qué cara esta señora va a ir a pedir votos o va a hablar de “progreso” después de esta fiesta de opulencia?

Y como si fuera poco, saltó un Juzgado de la Niñez con una medida cautelar para prohibir que se publiquen fotos o videos de la fiesta. ¡Qué rapidez! Ojalá así de rápido funcionara la justicia para luchar contra la corrupción y llevarle presos a varias personas.

Usaron la “protección a la intimidad” como un bozal legal para que no veamos cómo se divierte la “creme de la creme” política en Concepción. No quieren que se vea la fiesta porque saben que cada foto es una prueba de la desconexión total que tienen con la realidad del paraguayo que vive con el sueldo mínimo, si es que llega.

Para la gobernadora y su círculo, el cargo parece ser una pasarela para lucirse y no una oficina de gestión a favor del departamento. La prioridad es el decorado, la apariencia, el “qué dirán”, mientras el futuro de los chicos se cae a pedazos entre vigas podridas y la falta de inversión en Concepción, como caminos de todo tiempo.

Podrán haber borrado las fotos de las redes con órdenes judiciales, pero el tufo a injusticia no se quita ni con el perfume más caro. Parece que hay que recordarle a la gobernadora que la gente ya no es tonta y este “15 años de oro” va a quedar grabado como el monumento a la indiferencia cartista en el primer departamento. ¡Qué vergüenza!

jose.peralta@abc.com.py

Lo
más leído
del día