Carrerí es un movimiento y evento deportivo inclusivo en Paraguay organizado por la Federación “Juntos por la Inclusión”, ideado para integrar a personas con y sin discapacidad. La edición 2026 se llevó a cabo el pasado 9 de agosto en la Costanera de Asunción. Allí, se superó con creces la participación de un millar de personas de la edición anterior, como también de las 130 personas con discapacidad del año pasado.
El propósito es muy claro, y por eso mismo, poderoso: promover la accesibilidad, el deporte sin barreras y la participación de equipos corporativos, colegios y familias. Normalizar que una PcD pueda compartir una línea de largada, un recorrido y una meta con todos los demás. Como corresponde que sea.
Todo esto está muy bueno. Ver tantos participantes apoyando con su presencia y recursos esta iniciativa genera esperanza. También es positivo observar a empresas auspiciantes que incorporan la actividad como un hito de su responsabilidad social. En este sentido, el sector privado involucrado y aportando tiempo y bienes materiales, es indispensable para construir inclusión.
Pero la incorporación de PcD es una oportunidad y, al mismo tiempo, un desafío que debe ser encarado con mucha más fuerza desde todos los estamentos de la sociedad. No alcanza con grandes esfuerzos de algunos. Una sociedad inclusiva debe permitir que todas las personas puedan estudiar, trabajar, trasladarse, hacer deporte y disfrutar de los espacios públicos con la menor cantidad posible de barreras.
Porque está bien promover eventos como este, apoyar con dinero, auspicio y publicidad, pero la inclusión es mucho más que eso. Es una actitud permanente. Es pensar antes de construir, diseñar antes de inaugurar y consultar a quienes diariamente enfrentan obstáculos que para otros pasan inadvertidos.
El Gobierno, a través de las Municipalidades, da énfasis a estos avances, mientras obliga a los dueños de terrenos ubicados en esquinas a pagar por rampas para sillas de ruedas que muchas veces terminan en un empedrado de pésima calidad. Esa rampa tampoco sirve si hay un poste en medio de la vereda, un desnivel imposible o un vehículo bloqueando. Coherencia.
Tampoco es inclusión verdadera que empresas particulares contraten personas con discapacidad y las ubiquen en lugares estratégicos para mostrarse como “inclusivas”. Cuidado de no caer en eso. Inclusión es darles oportunidades reales de crecer, capacitarse, asumir responsabilidades y desarrollar una carrera. Y también que los colegios, el transporte público y los espacios de recreación estén preparados para todos.
Carrerí nos muestra que es posible. Con voluntad, una silla de ruedas no impide llegar a la meta y una discapacidad no tiene por qué convertirse en una frontera imposible. La inclusión de PcD es una oportunidad de crecer como personas y comunidad, es tener empatía real, desafiarnos a hacer las cosas “para todos” y exigirnos a ser menos egoístas y más humanos. Es darle otra y más grande dimensión al crecimiento de la sociedad.